Descripción general
El caballo tiene normalmente seis vértebras lumbares; algunos caballos, sobre todo de raza árabe, tienen solo cinco. Forman el esqueleto del lomo, entre la última torácica y el sacro, y sostienen la pared dorsal del abdomen. La región lumbar del caballo es rígida: sus vértebras apenas se flexionan entre sí, y la flexión dorsoventral de la parte caudal del dorso se concentra en la articulación lumbosacra.
Puntos clave
- Cuerpo: más corto y ancho que en las torácicas, con una cresta ventral en las primeras.
- Procesos transversos: largos, planos y horizontales; dan inserción a los músculos del abdomen y a los sublumbares, y forman la base palpable del lomo. Los de las últimas vértebras son más anchos y gruesos.
- Articulaciones intertransversas: entre los procesos transversos de L5 y L6 y entre L6 y las alas del sacro hay articulaciones sinoviales, a veces también entre L4 y L5. Son propias del caballo y aumentan la rigidez del lomo.
- Procesos espinosos: anchos, de altura parecida entre sí, inclinados cranealmente.
- Procesos mamilares: sobre los procesos articulares craneales; dan inserción a los músculos epaxiales.
Relevancia clínica
- Anquilosis de las articulaciones intertransversas: su fusión es frecuente en caballos adultos y suele ser un hallazgo sin consecuencias, pero la artrosis de estas articulaciones puede causar dolor de lomo.
- Punción lumbosacra: el líquido cefalorraquídeo se obtiene en el caballo de pie, en la línea media, entre el proceso espinoso de L6 y el sacro; el punto queda aproximadamente a la altura del borde caudal de las tuberosidades coxales.
- Dolor de dorso: el lomo es una de las zonas que más se explora en caballos con bajo rendimiento; la palpación de los músculos epaxiales sobre las vértebras lumbares ayuda a localizarlo.