Descripción general
Como en el miembro torácico, el metatarso del caballo está dominado por el metatarsiano III (os metatarsale III) o caña, que soporta todo el peso, acompañado por los metatarsianos II (medial) y IV (lateral), rudimentarios. El metatarsiano III es más largo que el metacarpiano III y de sección más redondeada. Los metatarsianos I y V no existen.
Puntos clave
- Extremo proximal: articula con el tarsiano III y, a través de los rudimentarios, con los tarsianos I–II y IV en la articulación tarsometatarsiana.
- Metatarsianos II y IV: se afilan distalmente y terminan en un pequeño botón. El lateral (IV) es más largo y grueso que el medial.
- Surco dorsolateral: entre el metatarsiano III y el IV discurre la arteria metatarsiana dorsal III, la principal arteria de la parte distal del miembro pélvico, cuyo pulso se palpa aquí.
- Cara plantar: aloja el ligamento suspensor (m. interosseus medius) entre los dos rudimentarios, con su origen en la parte proximal del metatarsiano III.
- Extremo distal: un cóndilo con una cresta sagital que articula con la falange proximal y los sesamoideos proximales en el menudillo.
Relevancia clínica
- Desmitis proximal del ligamento suspensor: frecuente en los miembros pélvicos de caballos de deporte; el ligamento queda encerrado entre los rudimentarios y la fascia, y el pronóstico con tratamiento conservador es peor que en el miembro torácico.
- Fracturas del metatarsiano IV: sobre todo por coces, ya que queda expuesto en la cara lateral.
- Secuestros óseos: la cara dorsal de la caña, cubierta solo por piel y tendones, puede desarrollar secuestros tras heridas o golpes.
- Fracturas condilares: menos frecuentes que en el metacarpo, pero con el mismo patrón en caballos de carreras.