Descripción general
Los riñones (renes) del caballo tienen la superficie lisa. En el interior, los lóbulos están fusionados y las papilas forman una cresta renal (crista renalis) común que vierte la orina en la pelvis renal. De la pelvis salen dos largos recesos terminales (recessus terminales) hacia los polos. La mucosa de la pelvis y del uréter proximal tiene glándulas mucosas, por lo que la orina normal del caballo es viscosa y turbia, con moco y cristales de carbonato cálcico.
Topografía
- Riñón derecho: con forma de corazón de naipe; más craneal, ventral a las últimas dos o tres costillas y a la primera apófisis transversa lumbar. Su polo craneal se aloja en la impresión renal del hígado y contacta con la base del ciego y el páncreas.
- Riñón izquierdo: con forma de judía, más largo y estrecho; más caudal, ventral a la última costilla y a las primeras apófisis transversas lumbares. El ligamento nefroesplénico lo une al bazo.
- Ambos son retroperitoneales y están rodeados de grasa perirrenal.
Relevancia clínica
- Palpación rectal: se alcanza el polo caudal del riñón izquierdo y, junto a él, el ligamento nefroesplénico; el derecho no suele alcanzarse.
- Lesión renal aguda: la deshidratación grave (cólico, colitis, ejercicio prolongado), los antiinflamatorios no esteroideos, que pueden causar necrosis de la cresta renal, los aminoglucósidos y la rabdomiólisis por mioglobina dañan los túbulos.
- Enfermedad renal crónica: adelgazamiento, poliuria, polidipsia y, a veces, edema ventral; los riñones se ven pequeños y ecogénicos.
- Urolitiasis: los cálculos son de carbonato cálcico; los renales y ureterales son menos frecuentes que los vesicales.
- Ecografía: el riñón derecho se explora por los últimos espacios intercostales derechos y el izquierdo por el flanco izquierdo, junto al bazo.