Descripción general
El cráneo del perro se divide en la caja craneana (neurocranium), que protege el encéfalo, y el esqueleto facial (viscerocranium), que forma la nariz, las órbitas y la boca. Su forma varía enormemente entre razas: dolicocéfalas (Galgo, Collie), mesocéfalas (Labrador, Pastor Alemán) y braquicéfalas (Bulldog, Carlino), lo que condiciona la posición de los ojos, la dentición y la vía aérea. Este modelo corresponde a un cráneo mesocéfalo.
Puntos clave
- Hueso occipital: forma la base y la parte caudal del cráneo, con el foramen magno y los cóndilos occipitales que articulan con el atlas. La protuberancia occipital externa es palpable en la línea media.
- Cresta sagital y arcos cigomáticos: origen e inserción de los potentes músculos masticadores (temporal y masetero).
- Huesos frontales: contienen los senos frontales y forman el borde dorsal de la órbita, que en el perro está incompleta caudalmente (cerrada por el ligamento orbitario).
- Maxilar e incisivo: alojan los dientes superiores; el maxilar contiene el seno maxilar (receso) y el foramen infraorbitario, punto de bloqueo anestésico.
- Huesos nasales y cornetes: forman la cavidad nasal, muy desarrollada en el perro.
- Bulla timpánica: cavidad ósea ventral que aloja el oído medio.
- Articulación temporomandibular: fosa mandibular del hueso temporal, con el proceso retroarticular que la limita caudalmente.
Relevancia clínica
Los traumatismos craneoencefálicos, las fracturas del arco cigomático y del maxilar, la otitis media (bulla timpánica, osteotomía de bulla), las neoplasias nasales y el síndrome braquicefálico son las entidades más frecuentes. El foramen infraorbitario y el foramen maxilar se usan para bloqueos dentales.