Descripción general
El gato tiene trece vértebras torácicas (T1–T13), tantas como pares de costillas. Junto con las costillas y el esternón forman la caja torácica. La columna torácica del gato es muy flexible y participa, con la lumbar, en la flexión y extensión del dorso durante el galope y el salto.
Puntos clave
- Cuerpos cortos, con fóveas costales craneales y caudales: la cabeza de cada costilla articula entre dos vértebras consecutivas, salvo en las últimas, donde se apoya sobre una sola.
- Procesos transversos cortos, con una fóvea para el tubérculo de la costilla.
- Procesos espinosos: altos e inclinados caudalmente en la región craneal y se acortan progresivamente hacia caudal. En la región torácica caudal (alrededor de T10–T11) se encuentra la vértebra anticlinal, cuyo proceso espinoso es casi vertical; caudal a ella los procesos se inclinan cranealmente, como en las lumbares.
- Procesos mamilares y accesorios: aparecen en las últimas vértebras torácicas, en transición hacia el patrón lumbar; son puntos de inserción de la musculatura epaxial.
- Conducto vertebral: relativamente estrecho, aloja la médula espinal torácica.
Relevancia clínica
- Linfoma espinal: es el tumor más frecuente del conducto vertebral en el gato; suele ser extradural y causar paresia de los miembros pélvicos.
- Hipervitaminosis A: las exostosis de la espondilosis anquilosante deformante se extienden desde el cuello a las primeras vértebras torácicas.
- Traumatismos: fracturas y luxaciones tras atropellos; la vértebra anticlinal y el número de costillas ayudan a localizar la lesión en la radiografía.
- Hernia discal: menos frecuente que en el perro, aunque se describe en gatos mayores, sobre todo en la región toracolumbar.