Leptospirosis
Infección bacteriana por leptospiras patógenas que se transmite por la orina de animales portadores. En el perro causa lesión renal aguda, hepatopatía y a veces hemorragia pulmonar grave. En la vaca el serovar Hardjo causa abortos, infertilidad y caída de la producción de leche. En el caballo se asocia a la uveítis recurrente, a abortos y a fallo renal agudo. Es una zoonosis.
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Qué es
La leptospirosis la causan espiroquetas del género Leptospira, sobre todo L. interrogans, L. kirschneri y L. borgpetersenii. Existen cientos de serovares, agrupados en serogrupos. Cada serovar tiene hospedadores de mantenimiento, que se infectan de forma crónica, apenas enferman y eliminan leptospiras por la orina durante meses o años (por ejemplo, la rata para Icterohaemorrhagiae, el perro para Canicola o el bovino para Hardjo), y hospedadores accidentales, en los que la infección suele ser más grave.
La bacteria se transmite por contacto directo con la orina de un portador o, con más frecuencia, de forma indirecta a través de agua, barro o suelo contaminados, donde sobrevive bien en ambientes cálidos y húmedos; por eso los casos aumentan tras lluvias intensas e inundaciones. Penetra por las mucosas o por la piel lesionada o reblandecida por el agua. Tras una fase de leptospiremia se disemina por el organismo, daña el endotelio vascular y coloniza sobre todo los riñones y el hígado. Los animales que sobreviven pueden quedar como portadores renales.
Es una zoonosis: las personas se infectan por contacto con orina de animales o con agua contaminada, y la enfermedad humana va desde un cuadro gripal hasta formas graves con insuficiencia renal, ictericia y hemorragia pulmonar. Es de declaración obligatoria en muchos países.
A quién afecta
Perros de cualquier edad, raza y entorno. El riesgo aumenta con el acceso a agua estancada, ríos y lagunas, el contacto con roedores, fauna silvestre o ganado y las épocas de lluvias. Según el consenso del ACVIM de 2023, también la sufren perros de razas pequeñas de zonas urbanas, cachorros desde las 11 semanas, perros geriátricos y perros vacunados de forma incompleta. En el gato la infección es posible, pero la enfermedad clínica se describe con poca frecuencia.
Anatomía implicada
- Riñones: la leptospira coloniza los túbulos renales y causa una nefritis tubulointersticial con lesión renal aguda, que puede ser poliúrica u oligúrica a anúrica. Desde los túbulos se elimina por la orina. En la ecografía los riñones pueden verse aumentados de tamaño, con líquido perirrenal y dilatación de la pelvis.
- Hígado: daño de los hepatocitos y colestasis, con aumento de las enzimas hepáticas, hiperbilirrubinemia e ictericia. Algunos serovares causan una hepatopatía más marcada que otros.
- Pulmones: el síndrome hemorrágico pulmonar por leptospiras (LPHS) se debe al daño del endotelio de los capilares pulmonares y causa hemorragias alveolares difusas. Produce taquipnea, disnea y a veces hemoptisis, en las radiografías un patrón intersticial a alveolar de predominio caudodorsal, y empeora mucho el pronóstico.
Signos clínicos
Muchas infecciones son subclínicas. En la forma aguda aparecen letargia, anorexia, vómitos, fiebre, dolor abdominal o muscular, rigidez y reticencia a moverse, poliuria y polidipsia o, por el contrario, oliguria o anuria, ictericia y tendencia a sangrar (petequias, epistaxis, melena) por trombocitopenia o coagulación intravascular diseminada. Otros signos son uveítis, taquipnea y disnea por afectación pulmonar. Algunos perros presentan solo poliuria y polidipsia o hepatitis.
Diagnóstico
- Analítica: azotemia, aumento de las enzimas hepáticas y de la bilirrubina, trombocitopenia, leucocitosis neutrofílica y alteraciones electrolíticas. En la orina, baja densidad, glucosuria sin hiperglucemia, proteinuria y cilindros.
- Prueba de aglutinación microscópica (MAT): es la prueba serológica de referencia. Lo más fiable es comparar un título en la fase aguda con otro en la convalecencia, 1–2 semanas después; un aumento de cuatro veces o más confirma la infección. Un título único alto es sugestivo, pero los anticuerpos vacunales y las exposiciones previas causan títulos y, en la primera semana, el resultado puede ser negativo. Hay mucha variación entre laboratorios y el MAT no identifica con fiabilidad el serogrupo infectante.
- PCR: detecta la bacteria en sangre al principio de la enfermedad y en orina algo después; se recomienda analizar ambas muestras, antes de dar antibióticos y junto con la serología. Una PCR negativa no descarta la enfermedad.
- Existen pruebas rápidas de anticuerpos en clínica que ayudan a decidir, pero se confirman con MAT o PCR.
- Imagen: ecografía abdominal y radiografías de tórax para valorar los riñones, el hígado y los pulmones.
Tratamiento y prevención
El antibiótico se empieza en cuanto hay sospecha, sin esperar los resultados. Se suele empezar con un derivado de la penicilina por vía parenteral si el perro vomita, y se sigue con doxiciclina, que además elimina el estado de portador renal; si el perro la tolera por boca, puede usarse desde el principio. El tratamiento de soporte incluye fluidoterapia ajustada a la producción de orina (con cuidado de no sobrehidratar a los perros oligúricos), antieméticos, protectores gástricos y nutrición. Los perros con lesión renal aguda oligúrica o anúrica que no responde se benefician de la hemodiálisis, y los que tienen hemorragia pulmonar grave pueden necesitar oxígeno o ventilación mecánica.
Los perros enfermos y su orina se manejan como material infeccioso: guantes, aislamiento y desinfección de las superficies. La vacunación protege solo frente a los serogrupos incluidos en la vacuna y se repite cada año. Las guías clásicas la consideran no esencial, pero recomendada para los perros con riesgo de exposición, que hoy incluye a muchos perros urbanos. También ayudan el control de roedores y evitar que los perros beban o se bañen en agua estancada.
En la vaca
En el bovino el serovar más importante es Hardjo (L. borgpetersenii serovar Hardjo tipo hardjobovis y L. interrogans serovar Hardjo tipo hardjoprajitno). El bovino es su hospedador de mantenimiento: la infección persiste en los riñones y en el aparato genital, se transmite por la orina, por vía venérea y a través de la placenta, y la mayoría de las vacas infectadas no muestra signos fuera de la gestación y la lactación. La oveja también mantiene Hardjo. Otros serovares, como Pomona o Icterohaemorrhagiae, infectan al bovino de forma accidental y causan cuadros agudos más graves.
- Riñones: los túbulos renales albergan leptospiras durante mucho tiempo y la vaca las elimina por la orina, que es la principal fuente de contagio para otros animales y para las personas. En los terneros puede verse una nefritis intersticial con focos blanquecinos en la corteza renal.
- Útero: la infección de la placenta y del feto causa abortos, por lo general en el último tercio de la gestación y semanas después de la infección, mortinatos y terneros débiles. La infección persistente del aparato genital se asocia con infertilidad: más servicios por gestación y más días hasta la concepción.
- Ubre: en la fase aguda, Hardjo causa el síndrome de caída de la leche ("agalactia"): una caída brusca de la producción en las cuatro mamas, que quedan flácidas, con leche espesa, amarillenta o parecida al calostro, sin los signos de inflamación de una mastitis, a menudo con fiebre transitoria y en varias vacas del rebaño a la vez.
En los terneros, los serovares accidentales causan fiebre, anemia hemolítica, hemoglobinuria e ictericia, a veces mortales. El diagnóstico se hace a nivel de rebaño: serología (MAT o ELISA, también en leche de tanque), PCR en orina y estudio de los fetos abortados (PCR o inmunofluorescencia en el riñón fetal). En los abortos por Hardjo el título de la madre puede ser bajo. El control se basa en la vacunación del rebaño con vacunas que incluyen Hardjo, el tratamiento antibiótico de los portadores, la cuarentena y el tratamiento o la vacunación de los animales comprados, el control de roedores y evitar el pastoreo compartido con ovejas y el acceso a agua contaminada. El uso de antibióticos en animales de producción está sujeto a la normativa de cada país y a sus tiempos de espera en leche y carne.
Es una zoonosis profesional: ganaderos, ordeñadores (por salpicaduras de orina en la sala de ordeño), veterinarios y trabajadores de matadero son los más expuestos. La vacunación del rebaño, las medidas de higiene y el equipo de protección reducen el riesgo.
En el caballo
En el caballo la exposición es muy frecuente y la mayoría de las infecciones no da signos. El serovar Bratislava es el que más aparece en los estudios serológicos y se considera adaptado al caballo, pero no se ha demostrado que cause enfermedad clínica en Norteamérica, donde la mayoría de los casos clínicos se deben a Pomona tipo kennewicki; los serovares implicados varían según la región. La enfermedad clínica afecta sobre todo a tres órganos:
- Ojos: la leptospira puede quedarse en el interior del ojo y desencadenar, meses o años después de la infección, la uveítis recurrente equina, la principal causa de ceguera en el caballo. En el humor acuoso y el vítreo de muchos ojos afectados se detectan anticuerpos producidos dentro del ojo, ADN de la bacteria e incluso leptospiras vivas. Los antibióticos por vía general no eliminan la infección intraocular; en Europa se recurre a la vitrectomía en los ojos con leptospiras demostradas.
- Útero: la infección de la placenta y del feto causa abortos, sobre todo en la segunda mitad de la gestación, mortinatos y potros débiles o enfermos al nacer; también puede nacer un potro sano con anticuerpos. La yegua no suele mostrar otros signos en el momento del aborto, pero puede eliminar leptospiras por la orina durante semanas. La placenta presenta placentitis y el feto lesiones en el hígado y los riñones.
- Riñones: en caballos jóvenes la leptospira puede causar fallo renal agudo, que responde a los antibióticos y al tratamiento de soporte. Los riñones también son el lugar donde persiste la bacteria en los portadores.
En el aborto, el diagnóstico se hace con PCR en la placenta y el riñón fetal, inmunofluorescencia en el riñón fetal y MAT en la sangre del corazón del feto y en el suero de la yegua; en la uveítis, con anticuerpos y PCR en el humor acuoso o el vítreo. Se usan antibióticos en el fallo renal; su administración a las yeguas gestantes expuestas para evitar el aborto o la eliminación urinaria se practica, pero su eficacia no está documentada. En Norteamérica hay una vacuna equina autorizada frente a Pomona tipo kennewicki. El caballo es una especie de abasto en muchos países: en la UE su pasaporte indica si está excluido de la cadena alimentaria, y eso condiciona qué medicamentos pueden usarse y con qué tiempos de espera.
Los fetos abortados, la placenta y la orina de la yegua son fuente de contagio para las personas que los manipulan.
Estudios clave
- Consensos del ACVIM (Sykes et al., 2011, actualizado en 2023): la referencia para el perro. El de 2010 recomienda diagnosticar con títulos de MAT en fase aguda y convaleciente, con o sin PCR, advierte de la gran variación del MAT entre laboratorios y de que no predice el serogrupo, y recomienda la doxiciclina para eliminar la bacteria de los túbulos renales y la vacunación anual de los perros con riesgo. La actualización de 2023, votada por 12 expertos con el método Delphi, incorpora los nuevos métodos diagnósticos y vacunas y señala que la enfermedad afecta también a perros urbanos de razas pequeñas, cachorros desde las 11 semanas, perros geriátricos y perros vacunados de forma incompleta. Son opiniones de expertos, no estudios.
- Bergmann Esteves et al. (2022), revisión sistemática y metaanálisis de 13 ensayos de desafío y 8 estudios observacionales con 12 marcas de vacuna canina. Los perros vacunados tuvieron un riesgo relativo de 0,16 de enfermar y de 0,12 de quedar como portadores renales frente a los no vacunados, una protección global del 84 % y del 88 %. La protección frente a Canicola, Australis y Grippotyphosa fue irregular en algunas marcas, la inmunidad duró al menos un año en condiciones experimentales y los títulos de MAT tras la vacunación no se correlacionaron con la protección. La mayoría de los datos procede de infecciones experimentales.
- Moreira et al. (2025), revisión sistemática y metaanálisis de 77 estudios de serología con MAT en bovinos publicados entre 2018 y 2023. La seroprevalencia global combinada fue del 39,5 % (IC 95 %: 33,1–46,3 %) y del 42,7 % en América. Hardjo fue el serovar más citado (31,1 %) y Sejroe el serogrupo más frecuente (54,9 %). La serología no distingue la infección de la vacunación ni de la exposición antigua.
- Sanhueza et al. (2013), estudio de casos y controles en rebaños de carne de Nueva Zelanda que compararon vacas que abortaron con vacas que parieron con normalidad. La seropositividad a Hardjo se asoció con más riesgo de pérdida fetal (OR 1,84; IC 95 %: 1,01–3,33), y la seropositividad a Pomona en vacas no vacunadas, con mucho más riesgo (OR 14,91; IC 95 %: 1,73–128,84). Se atribuyó a Hardjo alrededor del 4,7 % de las pérdidas fetales y a Pomona el 3,6 %. Es un estudio serológico en un solo país.
- Sanhueza et al. (2018), revisión sistemática y metaanálisis de 9 ensayos de vacunas comerciales frente a Hardjo en bovinos. La eficacia para prevenir la eliminación de leptospiras por la orina fue del 88,7 % (IC 95 %: 81,0–93,2 %), sin heterogeneidad entre estudios. Los autores concluyen que puede bastar para reducir la enfermedad en el ganado y la exposición de las personas que trabajan con él.
- Plunkett et al. (2013), ensayo controlado aleatorizado en 1894 vacas y novillas Holstein de una lechería de California (986 vacunadas frente a Hardjo, con oxitetraciclina en la primera dosis, y 908 con placebo). La vacunación no mejoró la probabilidad de concepción ni redujo las pérdidas de gestación ni la eliminación urinaria. Un ensayo similar en 1446 vacas de carne en 8 explotaciones (Kasimanickam et al., 2007) tampoco encontró diferencias en las tasas de preñez ni de parto. La idea extendida de que vacunar frente a Hardjo mejora por sí sola la fertilidad del rebaño no se confirmó en estos ensayos, cada uno realizado en condiciones concretas.
- Concha et al. (2026), revisión sistemática y metaanálisis de 35 estudios transversales de serología con MAT en caballos publicados entre 2015 y 2025. La seroprevalencia combinada fue del 47,2 % (IC 95 % 37,6–57,1 %), con grandes diferencias entre continentes (71,0 % en Norteamérica, 27,0 % en Europa). Bratislava fue el serovar más citado (15,2 %) y Australis el serogrupo más frecuente (20,0 %). La serología no distingue la infección activa de la exposición pasada ni de la vacunación.
- Donahue et al. (1995), estudio de 2264 abortos y mortinatos equinos remitidos a un laboratorio de Kentucky en tres temporadas de partos: 74 (3,3 %) se debieron a leptospiras, y en los 45 casos con cultivo positivo el serovar fue casi siempre Pomona tipo kennewicki. La inmunofluorescencia en tejidos fetales tuvo una sensibilidad del 98,7 % y la MAT en líquidos fetales, del 81,3 %, ambas con especificidad del 100 %. Es una sola región de cría.
- Erol et al. (2015), estudio transversal de 339 fetos equinos necropsiados en Kentucky: 21 abortos (6,19 %) fueron por leptospiras. La PCR en tiempo real detectó los 21 casos, la MAT 19 y la inmunofluorescencia 18; la placenta y el riñón fetal dieron resultados parecidos en la PCR. El número de casos positivos es pequeño y de un solo laboratorio.
- Dwyer et al. (1995) y Wollanke et al. (2001), los estudios de referencia sobre la uveítis: en 372 caballos de EE. UU., la seropositividad a Pomona se asoció a la uveítis (OR 13,2) y, en los caballos con uveítis, a la ceguera (OR 4,4); en 242 caballos operados de vitrectomía en Alemania se cultivaron leptospiras del vítreo en el 52 % y en ningún ojo control. Ambos son estudios observacionales de poblaciones seleccionadas (véase la entrada de uveítis recurrente equina).
Referencias
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- Constable PD, Hinchcliff KW, Done SH, et al. Veterinary Medicine: A textbook of the diseases of cattle, horses, sheep, pigs, and goats, 11th ed. Elsevier (2017)
- Sykes JE, Hartmann K, Lunn KF, et al. 2010 ACVIM small animal consensus statement on leptospirosis: diagnosis, epidemiology, treatment, and prevention. J Vet Intern Med 25:1-13 (2011)
- Sykes JE, Francey T, Schuller S, et al. Updated ACVIM consensus statement on leptospirosis in dogs. J Vet Intern Med 37:1966-1982 (2023)
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- Moreira MF, Azócar-Aedo L, Gallardo Paffetti M, et al. Prevalence of Anti-Leptospira Antibodies in Bovines (2018-2023) and Reported Serovars and Serogroups-A Systematic Review With Meta-Analysis. Vet Med Sci 11:e70529 (2025)
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