Descripción general
El ojo (oculus) está formado por el globo ocular (bulbus oculi) y sus órganos accesorios: párpados, conjuntiva, aparato lagrimal y músculos extrínsecos. Los ojos del gato son muy grandes en relación con el cráneo y están dirigidos hacia delante, lo que le da un amplio campo binocular, útil para calcular distancias al cazar. La órbita no está cerrada por hueso: el ligamento orbitario completa el anillo.
Lo que se ve desde fuera
- Córnea (cornea): transparente y muy grande; ocupa casi toda la superficie visible del ojo, por lo que la esclerótica apenas se ve.
- Iris y pupila: la pupila se contrae hasta formar una hendidura vertical con luz intensa y se dilata hasta ser casi circular en la oscuridad. Esta forma permite variar mucho la cantidad de luz que entra.
- Párpados (palpebrae): pliegues de piel con glándulas tarsales; el gato no tiene pestañas verdaderas.
- Tercer párpado (plica semilunaris conjunctivae): pliegue conjuntival en el ángulo medial con un cartílago en forma de T y una glándula que aporta parte de la lágrima.
Interior del ojo
- Tapetum lucidum: capa celular reflectante de la coroides, en la mitad dorsal del fondo de ojo, de color amarillo verdoso. Devuelve la luz a la retina y mejora la visión en penumbra; es el responsable del brillo de los ojos del gato con una linterna o un flash.
- Retina: rica en bastones, adaptada a la visión con poca luz.
Relevancia clínica
- Queratoconjuntivitis por herpesvirus felino (FHV-1): causa conjuntivitis y úlceras corneales dendríticas, con recidivas en situaciones de estrés.
- Úlcera corneal: se confirma con fluoresceína. En gatos braquicéfalos puede evolucionar a secuestro corneal, una placa necrótica marrón o negra típica del gato.
- Entropión: frecuente en el ángulo medial del párpado inferior de los persas.
- Peritonitis infecciosa felina: la forma seca produce uveítis y lesiones retinianas.
- Retinopatía hipertensiva: la hipertensión sistémica, asociada a enfermedad renal crónica e hipertiroidismo, causa hemorragias y desprendimiento de retina con ceguera súbita y pupilas dilatadas.
- Degeneración retiniana por déficit de taurina: en gatos alimentados con dietas inadecuadas.
- Protrusión bilateral del tercer párpado: puede indicar enfermedad sistémica o digestiva, o síndrome de Horner si es unilateral.