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Acidosis ruminal subaguda

Descensos repetidos del pH ruminal durante varias horas al día por exceso de carbohidratos de fermentación rápida y falta de fibra efectiva. Es un problema de rebaño, con signos poco llamativos, que se asocia a ruminitis, abscesos hepáticos y probablemente a lesiones de las pezuñas.

Patología · MetabólicaVaca

Borrador sin revisión veterinaria. El contenido puede tener errores. Se publica para que la comunidad lo revise.

Qué es

La acidosis ruminal subaguda (SARA, del inglés subacute ruminal acidosis) es un trastorno de la fermentación en el que el pH del rumen baja durante varias horas al día por debajo de los valores fisiológicos. Ocurre cuando la producción de ácidos grasos volátiles a partir de almidón y azúcares supera la capacidad del rumen para absorberlos y neutralizarlos con la saliva, cuya producción depende de la masticación y, por tanto, de la fibra físicamente efectiva de la ración. En la práctica de campo se suele considerar baja una muestra de líquido ruminal obtenida por ruminocentesis con pH de 5,5 o menos.

La acidosis ruminal aguda (sobrecarga de grano) es la forma grave: tras la ingestión brusca de una gran cantidad de grano proliferan Streptococcus bovis y los lactobacilos, se acumula ácido láctico, el pH cae mucho más, el rumen se para y se llena de líquido, y el aumento de la osmolaridad arrastra agua desde la sangre. El animal sufre deshidratación, acidosis metabólica y ruminitis química, y puede morir en poco tiempo.

Las consecuencias de la acidez repetida son:

  • Ruminitis y paraqueratosis: el epitelio del rumen se inflama y pierde su función de barrera.
  • Abscesos hepáticos: bacterias del rumen, sobre todo Fusobacterium necrophorum y Trueperella pyogenes, atraviesan la pared dañada y llegan al hígado por la vena porta. Un absceso que erosiona la vena cava caudal puede producir trombosis de la vena cava caudal, con émbolos sépticos en el pulmón.
  • Laminitis y lesiones del casco: se atribuyen a sustancias vasoactivas y endotoxinas liberadas desde el rumen que alteran el corion de la pezuña; esta relación está menos demostrada de lo que se suele afirmar (ver Estudios clave).

A quién afecta

  • Vacas lecheras de alta producción al inicio de la lactación, cuando pasan bruscamente de la ración del periodo seco a una ración rica en concentrado, y vacas primíparas.
  • Rebaños que dan el concentrado por separado en pocas tomas, con raciones mezcladas que las vacas seleccionan o con forraje picado demasiado fino.
  • Bovinos de cebadero con dietas ricas en grano. La acidosis aguda aparece en cualquier bovino que accede de golpe a grano o a alimentos ricos en almidón o azúcares.

Anatomía implicada

  • Rumen: su mucosa es un epitelio plano estratificado con papilas que absorben los ácidos grasos volátiles. El pH bajo daña las papilas (ruminitis, paraqueratosis), reduce la motilidad y la digestión de la fibra, y abre la puerta a las bacterias.
  • Hígado: recibe la sangre del rumen a través de la vena porta, por lo que es el primer filtro de las bacterias que atraviesan la pared ruminal y el lugar donde se forman los abscesos.
  • Pezuñas: el corion vascularizado nutre la producción de cuerno. Su alteración se manifiesta como hemorragias de la suela, enfermedad de la línea blanca y úlceras de la suela, con cojera.

Signos clínicos

  • SARA: los signos son de rebaño y poco específicos: ingesta irregular o reducida, bajada de la grasa de la leche, heces más blandas o con fibra y grano sin digerir, menos rumia, pérdida de condición corporal, más cojeras y abscesos hepáticos detectados en el matadero.
  • Acidosis aguda: anorexia, depresión, atonía ruminal con rumen lleno de líquido (ruido de chapoteo), diarrea maloliente, deshidratación, taquicardia, ataxia, decúbito y muerte en los casos graves. Los supervivientes pueden desarrollar ruminitis micótica, abscesos hepáticos o laminitis.

Diagnóstico

  • Ruminocentesis: punción del saco ventral del rumen por el flanco izquierdo para medir el pH en un grupo de vacas de riesgo (al inicio de la lactación). Una muestra aislada no diagnostica a una vaca; se interpreta a nivel de grupo.
  • Evaluación de la ración y del manejo: contenido de almidón y de fibra efectiva, tamaño de partícula, selección del alimento en el comedero, frecuencia de reparto, espacio en el comedero y cambios bruscos de dieta.
  • Indicadores indirectos: grasa de la leche, consistencia de las heces, tiempo de rumia, frecuencia de cojeras y abscesos hepáticos en el matadero; ninguno es específico.
  • Acidosis aguda: anamnesis de acceso a grano, pH muy bajo del líquido ruminal, ausencia de protozoos vivos y hemoconcentración con acidosis metabólica.

Tratamiento y prevención

  • SARA: corregir la ración y el manejo. Aporte suficiente de fibra físicamente efectiva, límite del almidón, adaptación gradual al concentrado antes y después del parto, reparto frecuente de una ración bien mezclada que no se pueda seleccionar y suficiente espacio en el comedero; los tampones (bicarbonato sódico) y otros aditivos ayudan, pero no compensan un mal manejo.
  • Acidosis aguda: retirar el grano; en casos leves, alcalinizantes por vía oral (óxido o hidróxido de magnesio) y heno; en casos graves, fluidoterapia intravenosa con corrección de la acidosis y vaciado del rumen por lavado o ruminotomía.
  • Abscesos hepáticos: no suelen diagnosticarse en vida; en el cebadero se controlan con el manejo de la dieta y, en algunos países, con antimicrobianos en el pienso, cuyo uso preventivo está cada vez más restringido.
  • Lesiones de las pezuñas: recorte funcional y tratamiento de las lesiones, con buenas superficies de descanso.
  • El uso de medicamentos en animales de abasto está sujeto a la normativa de cada país y a sus tiempos de espera en leche y carne.

Estudios clave

  • Garrett et al. (1999), estudio experimental que puso a punto el diagnóstico de campo. El pH del líquido obtenido por ruminocentesis fue 0,28 unidades más bajo que el obtenido por cánula ruminal. Para distinguir grupos alimentados con más o menos forraje propuso muestrear 12 vacas y considerar el grupo afectado si 3 o más tienen un pH por debajo de 5,5. Se basó en pocos animales, pero es el criterio que se usa en los estudios de campo.
  • Kleen et al. (2013), estudio transversal en 26 granjas lecheras alemanas con 315 vacas muestreadas por ruminocentesis. El 20 % de las vacas tenía un pH de 5,5 o menos, y 11 de las 26 granjas cumplían el criterio de SARA; estas tendían a ser más grandes y a tener menos plazas de descanso. Las vacas con pH bajo tenían peor condición corporal, pero no hubo una tendencia clara en las cojeras. Es una sola medición por vaca.
  • Khorrami et al. (2021), metaanálisis de estudios publicados y de 5 experimentos propios. El contenido de fibra físicamente efectiva (partículas de más de 8 mm) y el de almidón de la ración bastaron para predecir el pH ruminal medio. Propone como intervalo seguro un 15–18 % de esta fibra con un 20–25 % de almidón sobre la materia seca. Las vacas de primera y segunda lactación tuvieron un pH medio 0,2 unidades más bajo y el doble de tiempo por debajo de pH 5,8 que las de tres o más partos.
  • Passos et al. (2023), revisión sistemática sobre la relación entre la acidosis ruminal y la laminitis: de 339 artículos solo se incluyeron 16. Hubo asociación entre las dietas ricas en carbohidratos de fermentación rápida, la acidosis y la laminitis aguda, sobre todo en protocolos experimentales de inducción a corto plazo; dos estudios que indujeron la acidosis con oligofructosa no observaron signos clínicos de laminitis, y el mecanismo sigue sin aclararse. La idea extendida de que la SARA de campo causa las lesiones crónicas de las pezuñas no está bien respaldada por estudios sólidos.
  • Young et al. (2026), metaanálisis en red de 32 estudios controlados (72 086 animales) junto con un ensayo aleatorizado con más de 16 000 bovinos de cebadero. El metaanálisis indicó que la tilosina en el pienso reduce los abscesos hepáticos frente a no tratar, y que retirarla antes del final del cebo no es igual de eficaz. En el ensayo, la reducción de los abscesos graves con tilosina continua no fue concluyente por sí sola (OR 0,75; IC 95 % 0,51–1,11). Dos autores están vinculados al sector del cebo; los datos proceden de cebaderos, no de vacas lecheras.

Referencias

  1. Constable PD, Hinchcliff KW, Done SH, et al. Veterinary Medicine: A Textbook of the Diseases of Cattle, Horses, Sheep, Pigs, and Goats, 11th ed. Elsevier (2017)
  2. Garrett EF, Pereira MN, Nordlund KV, et al. Diagnostic methods for the detection of subacute ruminal acidosis in dairy cows. J Dairy Sci 82:1170-8 (1999)
  3. Kleen JL, Upgang L, Rehage J. Prevalence and consequences of subacute ruminal acidosis in German dairy herds. Acta Vet Scand 55:48 (2013)
  4. Khorrami B, Khiaosa-Ard R, Zebeli Q. Models to predict the risk of subacute ruminal acidosis in dairy cows based on dietary and cow factors: A meta-analysis. J Dairy Sci 104:7761-7780 (2021)
  5. Passos LT, Bettencourt AF, Ritt LA, et al. Systematic review of the relationship between rumen acidosis and laminitis in cattle. Res Vet Sci 161:110-117 (2023)
  6. Young JD, Morris P, Bryant TC, et al. Efficacy of tylosin phosphate for liver abscess control in feedlot cattle, by treatment duration: a Bayesian network meta-analysis supported by a randomized trial. J Vet Intern Med 40:aalaf048 (2026)
Material de estudio. No reemplaza el diagnóstico ni la consulta veterinaria.Editar en GitHub