Disfunción de la pars intermedia de la hipófisis
Enfermedad neurodegenerativa del caballo de edad avanzada. La pérdida del control dopaminérgico del hipotálamo hace que la pars intermedia de la hipófisis crezca y segregue en exceso; causa pelo largo que no se muda, laminitis, pérdida de masa muscular e infecciones. Es la endocrinopatía más frecuente de los équidos mayores.
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Qué es
La disfunción de la pars intermedia de la hipófisis (PPID, antes llamada "Cushing equino") es una enfermedad neurodegenerativa ligada a la edad. Las neuronas dopaminérgicas del hipotálamo envían sus axones a la pars intermedia de la hipófisis y frenan su actividad con dopamina. Cuando esas neuronas degeneran, por estrés oxidativo según la hipótesis más aceptada, desaparece el freno: las células de la pars intermedia se multiplican (hiperplasia y, con el tiempo, adenoma) y producen en exceso péptidos derivados de la proopiomelanocortina (POMC), como la α-MSH, la β-endorfina, el CLIP y la ACTH.
Los signos no se explican solo por el exceso de cortisol, que a menudo no está elevado de forma constante; intervienen el conjunto de péptidos de la POMC, la compresión del hipotálamo por el adenoma y la desregulación de la insulina que acompaña a muchos casos y que es la responsable principal de la laminitis.
A quién afecta
Caballos, ponis y burros de edad avanzada: es rara por debajo de los 10 años y su frecuencia aumenta con la edad. Se estima que afecta a alrededor de uno de cada cinco équidos de 15 años o más. La edad es el único factor de riesgo demostrado de forma consistente; los datos sobre raza y sexo son contradictorios.
Anatomía implicada
La hipófisis no está representada en el modelo; se señalan el encéfalo y los órganos donde se ven las consecuencias.
- Encéfalo: la hipófisis cuelga del suelo del diencéfalo, bajo el hipotálamo, unida a él por el tallo infundibular y alojada en la fosa hipofisaria del basiesfenoides. Tiene una adenohipófisis, con la pars distalis y la pars intermedia, y una neurohipófisis. Las neuronas dopaminérgicas que controlan la pars intermedia están en los núcleos periventriculares del hipotálamo. Un adenoma grande puede comprimir el hipotálamo, lo que se relaciona con la alteración de la termorregulación y de la sudoración, y en casos raros el quiasma óptico.
- Piel: el signo más característico es la hipertricosis: pelo largo, a menudo rizado, que no se muda en primavera o se muda tarde y de forma incompleta. También hay sudoración excesiva o escasa y una mayor tendencia a las infecciones de la piel.
- Cascos: la laminitis, por la desregulación de la insulina asociada, es la complicación más grave. Además son frecuentes los abscesos del casco.
- Musculatura epaxial: la atrofia muscular se ve primero en la línea superior (longísimo y demás músculos epaxiales), lo que marca la columna y cambia el ajuste de la silla; puede haber también una distribución anómala de la grasa, sobre todo por encima de los ojos y en la cola.
Signos clínicos
- Hipertricosis o retraso en la muda.
- Laminitis, a veces como primer signo.
- Pérdida de masa muscular en la línea superior y en la grupa, con abdomen colgante.
- Letargia, menor rendimiento.
- Poliuria y polidipsia, sudoración anómala.
- Infecciones recurrentes (sinusitis, enfermedad periodontal, abscesos de casco), cicatrización lenta, más huevos de parásitos en heces e infertilidad.
Diagnóstico
- Se basa en la combinación de edad, signos clínicos y pruebas endocrinas: la probabilidad previa a la prueba decide cómo se interpreta el resultado, y en un caballo joven y sin signos un resultado positivo es probablemente falso.
- ACTH basal en plasma: es la prueba más usada. La ACTH sube de forma fisiológica en otoño, por lo que se usan intervalos de referencia por estación. Influyen también la raza, la latitud, la alimentación, el transporte y las enfermedades graves.
- Prueba de estimulación con TRH: se mide la ACTH antes y 10 o 30 minutos después de inyectar TRH; detecta casos más tempranos, pero tiene menos datos de referencia fuera de otoño.
- Conviene medir también la insulina (basal o tras una prueba oral de azúcares), porque la desregulación de la insulina es la que predice el riesgo de laminitis.
Tratamiento y prevención
- Pergolida: es un agonista dopaminérgico que sustituye el freno perdido; se da por vía oral una vez al día de por vida. Mejora la mayoría de los signos en la mayoría de los caballos y reduce la ACTH, pero no suele corregir la desregulación de la insulina. Puede causar pérdida de apetito transitoria al empezar. Se ajusta la dosis según la respuesta clínica y la ACTH.
- Manejo: esquilar a los caballos con hipertricosis, cuidado de los cascos y de los dientes, control de parásitos según recuentos de huevos, y una dieta adaptada: baja en azúcares y almidones si hay desregulación de la insulina, y con suficiente proteína y energía si el caballo pierde peso.
- En la UE, la pergolida autorizada para caballos no puede usarse en animales destinados al consumo humano: el caballo tratado debe estar declarado en su pasaporte como excluido de la cadena alimentaria. En otros países se aplican la normativa nacional y sus tiempos de espera.
Estudios clave
- Guías de atención primaria de la BEVA (Menzies-Gow et al., 2024), elaboradas con el método GRADE. La prevalencia en équidos de 15 años o más está entre el 21 y el 27 %, y la hipertricosis o el retraso en la muda dan una sospecha clínica alta. La exactitud diagnóstica de la ACTH basal fue del 88–92 % en otoño y del 70–86 % fuera del otoño, según la probabilidad previa; la de la ACTH tras TRH, del 92–98 % y el 90–94 %, aunque basada en un solo estudio. La pergolida mejora la mayoría de los signos, pero no altera la desregulación de la insulina en la mayoría de los casos, y el sauzgatillo no aporta ningún beneficio. La propia guía reconoce que la evidencia disponible es escasa.
- Ireland y McGowan (2018), revisión sistemática de 29 publicaciones, casi todas series de casos o estudios transversales. Las estimaciones de prevalencia más sólidas fueron del 21,2 % en équidos de 15 años o más y del 2,9 % en la población equina general. Los signos más frecuentes fueron la hipertricosis, la laminitis y la atrofia muscular epaxial. Solo la edad se confirmó como factor de riesgo.
- Meyer et al. (2022), revisión sistemática y metaanálisis de 11 estudios de exactitud diagnóstica de la ACTH basal: sensibilidad 0,72 (IC 95 % 0,62–0,82) y especificidad 0,88 (0,79–0,93); con el punto de corte habitual de 35 pg/ml, 0,66 y 0,87. Los autores concluyen que la ACTH sirve para confirmar la enfermedad en caballos con alta sospecha clínica, pero no para cribar caballos sin signos. Los estudios incluidos tenían un riesgo de sesgo importante.
- Tatum et al. (2020), revisión sistemática de 28 publicaciones sobre la eficacia de la pergolida. En la gran mayoría se describió una mejoría clínica global en más del 75 % de los casos; la ACTH bajó en el 44–74 % de los caballos y se normalizó en el 28–74 %. La mayoría eran series de casos o ensayos de campo sin grupo control, por lo que no se pudo hacer un metaanálisis.
- Horn et al. (2019), estudio retrospectivo de 274 équidos con PPID de 8 centros de Australia. Se diagnosticó laminitis en el 89,9 % y desregulación de la insulina en el 76,5 % de los caballos en que se investigaron. Ser poni, tener mejor condición corporal y recibir pergolida se asociaron a mayor supervivencia. Las pruebas no se hicieron de forma uniforme en todos los centros.
Referencias
- Reed SM, Bayly WM, Sellon DC. Equine Internal Medicine, 4th ed. Elsevier (2018)
- Menzies-Gow NJ, Banse HE, Duff A, et al. BEVA primary care clinical guidelines: Diagnosis and management of equine pituitary pars intermedia dysfunction. Equine Vet J 56:220-242 (2024)
- Ireland JL, McGowan CM. Epidemiology of pituitary pars intermedia dysfunction: A systematic literature review of clinical presentation, disease prevalence and risk factors. Vet J 235:22-33 (2018)
- Meyer JC, Hunyadi LM, Ordóñez-Mena JM. The accuracy of ACTH as a biomarker for pituitary pars intermedia dysfunction in horses: A systematic review and meta-analysis. Equine Vet J 54:457-466 (2022)
- Tatum RC, McGowan CM, Ireland JL. Efficacy of pergolide for the management of equine pituitary pars intermedia dysfunction: A systematic review. Vet J 266:105562 (2020)
- Horn R, Bamford NJ, Afonso T, et al. Factors associated with survival, laminitis and insulin dysregulation in horses diagnosed with equine pituitary pars intermedia dysfunction. Equine Vet J 51:440-445 (2019)
- McGowan TW, Pinchbeck GP, McGowan CM. Prevalence, risk factors and clinical signs predictive for equine pituitary pars intermedia dysfunction in aged horses. Equine Vet J 45:74-9 (2013)