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Enfermedad periodontal

Inflamación de los tejidos que sostienen el diente causada por la placa bacteriana. Empieza como una gingivitis reversible y avanza a periodontitis, con pérdida de ligamento y de hueso alveolar. Es una de las enfermedades más frecuentes en perros y gatos; se diagnostica y se trata bajo anestesia general, con radiografías dentales, y se previene con el cepillado diario.

Patología · InflamatoriaPerroGato

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Qué es

La enfermedad periodontal es la inflamación del periodonto, el conjunto de tejidos que sujetan el diente: la encía, el ligamento periodontal, el cemento radicular y el hueso alveolar. La causa es la placa dental, una biopelícula bacteriana que se forma sobre el diente en pocas horas tras la limpieza. La placa que se mineraliza forma el sarro (cálculo), cuya superficie rugosa retiene más placa, pero lo que causa la inflamación son las bacterias, no el sarro en sí.

  • Gingivitis: inflamación limitada a la encía, con enrojecimiento, edema y sangrado. Es reversible si se elimina la placa.
  • Periodontitis: cuando la placa se extiende bajo la encía, la flora cambia hacia bacterias anaerobias gramnegativas y la respuesta inflamatoria del propio animal destruye el ligamento periodontal y el hueso alveolar. Se produce pérdida de inserción, con bolsas periodontales, retracción de la encía, exposición de la furca (la zona entre las raíces de los dientes multirradiculares), movilidad y, al final, la pérdida del diente. Esta destrucción es irreversible; el tratamiento solo puede frenarla.

Según la clasificación del American Veterinary Dental College (AVDC), cada diente se clasifica en PD0 (normal), PD1 (solo gingivitis, sin pérdida de inserción), PD2 (periodontitis temprana, con menos del 25 % de pérdida de inserción), PD3 (periodontitis moderada, del 25 al 50 %) y PD4 (periodontitis avanzada, más del 50 %); en los dientes multirradiculares cuenta también el grado de exposición de la furca.

A quién afecta

A la mayoría de los perros adultos en algún grado, y su frecuencia aumenta con la edad. Las razas pequeñas y miniatura son las más afectadas: tienen los dientes grandes en proporción a los maxilares, con poco hueso alrededor de las raíces, y más apiñamiento. También se predisponen las razas braquicéfalas, por el apiñamiento y la rotación de los dientes, y algunas razas concretas, como el galgo. Contribuyen la dieta blanda, la falta de higiene oral y la oclusión anómala.

Anatomía implicada

  • Mandíbula: los dientes inferiores se alojan en los alvéolos de la porción incisiva y del cuerpo mandibular. La periodontitis reabsorbe el hueso alveolar alrededor de las raíces, con pérdida ósea horizontal o vertical y lesión de la furca. En los perros de razas pequeñas las raíces del primer molar inferior ocupan casi toda la altura del cuerpo mandibular; cuando la periodontitis destruye el hueso que las rodea, la mandíbula puede romperse con un traumatismo mínimo o durante una extracción (fractura patológica). La infección puede extenderse al hueso (osteomielitis).
  • Cráneo: los dientes superiores se alojan en el maxilar y el hueso incisivo. Las raíces del canino superior están separadas de la cavidad nasal por una lámina de hueso muy fina; cuando se destruye por el lado palatino se forma una fístula oronasal, con rinitis crónica, estornudos y secreción nasal del mismo lado. Las raíces de la cuarta premolar y de los molares superiores están junto a la órbita, por lo que su infección puede causar tumefacción facial bajo el ojo, abscesos retrobulbares y otras complicaciones oculares.

Signos clínicos

Muchos animales no muestran signos evidentes; el dolor oral suele pasar desapercibido para el propietario. Los signos más frecuentes son halitosis, placa y sarro visibles, encía enrojecida que sangra con facilidad, retracción gingival, dientes móviles o ausentes, masticación de un solo lado, caída de la comida, rechazo de los juguetes duros, sangre en la saliva, tumefacción facial o fístulas bajo el ojo y, en la fístula oronasal, estornudos y secreción nasal.

Diagnóstico

  • Exploración oral con el animal despierto: permite detectar la gingivitis, el sarro y los casos evidentes, pero subestima la enfermedad, porque buena parte de la lesión está bajo la encía.
  • Exploración bajo anestesia general: se sondan con una sonda periodontal todas las superficies de cada diente para medir las bolsas y la pérdida de inserción, se valoran la furca y la movilidad y se registra todo en una ficha dental.
  • Radiografía dental intraoral de toda la boca: imprescindible para ver la pérdida de hueso alveolar, la lesión de la furca, las lesiones periapicales y las fracturas, y para decidir qué dientes se conservan y cuáles se extraen.

Tratamiento y prevención

El tratamiento profesional se realiza siempre bajo anestesia general con intubación traqueal, que protege la vía aérea y permite trabajar bajo la encía: raspado supragingival y subgingival, alisado radicular, pulido, irrigación y, según el estadio, cirugía periodontal o extracción de los dientes que no pueden salvarse, con analgesia y bloqueos anestésicos locales. Los antibióticos no son necesarios de forma rutinaria.

La limpieza dental sin anestesia solo quita el sarro visible de la corona, no trata la enfermedad bajo la encía, impide la exploración y las radiografías y da una falsa sensación de boca sana; las guías no la recomiendan. Las guías de la AAHA describen todo el tratamiento dental bajo anestesia general, y las de la WSAVA consideran la limpieza sin anestesia ineficaz en el mejor de los casos y perjudicial en el peor.

La prevención se basa en la higiene oral en casa: el cepillado diario con un cepillo y una pasta para animales es el método más eficaz. Como complemento pueden usarse dietas, masticables o aditivos con el sello del Veterinary Oral Health Council (VOHC), que indica que el producto ha demostrado en ensayos frenar la acumulación de placa o de sarro. Se recomiendan revisiones orales al menos una vez al año, más a menudo en las razas predispuestas.

Varios estudios de cohorte grandes asocian la enfermedad periodontal grave con un mayor riesgo de enfermedad renal crónica. Son estudios observacionales: muestran asociación, no prueban que la enfermedad periodontal cause la enfermedad renal ni que tratarla la prevenga.

En el gato

La enfermedad periodontal es también muy frecuente en el gato y, como en el perro, aumenta con la edad. El mecanismo es el mismo, pero hay rasgos propios:

  • La retracción gingival y la pérdida de hueso horizontal son frecuentes, y los caninos pueden presentar una expansión del hueso alveolar vestibular que los hace parecer más largos.
  • La encía y el hueso que la sostiene son finos, por lo que la lesión de la furca y la movilidad aparecen pronto, sobre todo en los premolares y molares de la mandíbula y del maxilar. La enfermedad avanzada de los caninos superiores también puede abrir una fístula oronasal.
  • Con frecuencia coexiste con la reabsorción dental, que tiene su propia entrada en el atlas ("Reabsorción dental felina"), y debe distinguirse de la gingivoestomatitis crónica felina, una inflamación mucho más extensa de la mucosa oral.
  • Los gatos ocultan muy bien el dolor oral: puede haber enfermedad avanzada en un gato que sigue comiendo.

El diagnóstico y el tratamiento son los mismos que en el perro, bajo anestesia general y con radiografías de toda la boca; la extracción es a menudo la opción más razonable para los dientes con enfermedad avanzada. El cepillado diario es eficaz, pero muchos gatos lo toleran peor que los perros, y hay dietas y productos con el sello del VOHC para gatos.

Estudios clave

  • Guías dentales de la WSAVA (Niemiec et al., 2026): consenso mundial que define el tratamiento de referencia y los estándares mínimos de la odontología veterinaria, incluidos la anestesia, el control del dolor y la higiene oral en casa. Considera las enfermedades orales no tratadas un problema importante de bienestar animal y califica la odontología sin anestesia de ineficaz en el mejor de los casos y perjudicial en el peor.
  • O'Neill et al. (2021), estudio de cohorte con una muestra aleatoria de 22 333 perros atendidos en clínicas generalistas del Reino Unido (VetCompass). La prevalencia de enfermedad periodontal diagnosticada en un año fue del 12,52 %. Las razas con más riesgo frente a los mestizos fueron el caniche toy (odds ratio 3,97), el king charles spaniel (2,63), el galgo (2,58) y el cavalier king charles spaniel (2,39); los braquicéfalos tuvieron 1,25 veces más probabilidades que los mesocéfalos, y el riesgo bajó a medida que aumentaba el peso adulto. Se basa en diagnósticos registrados en la clínica, por lo que probablemente subestima la prevalencia real.
  • Harvey et al. (2015), ensayo aleatorizado, controlado y ciego en beagles de laboratorio que compara el cepillado diario, en días alternos, semanal y cada dos semanas con la ausencia de cepillado durante 28 días. Cuanto más frecuente fue el cepillado, menos placa y sarro se acumularon y más mejoró la gingivitis; el cepillado diario o en días alternos fue significativamente mejor que el semanal o quincenal. Es un estudio corto, en perros de laboratorio y con un número de animales que el resumen no detalla.
  • Glickman et al. (2011), cohorte retrospectiva de 164 706 perros con enfermedad periodontal y perros de la misma edad sin ella, en una red nacional de clínicas generalistas de Estados Unidos. El riesgo de enfermedad renal crónica azotémica aumentó con la gravedad de la enfermedad periodontal: hazard ratio de 1,8 en el estadio 1, 2,0 en el 2 y 2,7 en los estadios 3–4, tras ajustar por edad, sexo, raza, peso y otros factores. Es un estudio observacional basado en historias clínicas; no demuestra causalidad.
  • O'Neill et al. (2023), estudio con una muestra aleatoria de 18 249 gatos atendidos en clínicas generalistas del Reino Unido (VetCompass). La prevalencia de enfermedad periodontal diagnosticada en un año fue del 15,2 %, la mayor de cualquier diagnóstico específico. La mediana de edad de los gatos afectados fue de 9,47 años frente a 4,94 en los no afectados, y la edad fue el factor de riesgo más importante. Los gatos con enfermedad periodontal tenían 1,79 veces más probabilidades de presentar al menos otra enfermedad, una asociación que no prueba causalidad.
  • Trevejo et al. (2018), cohorte retrospectiva de 169 242 gatos atendidos en 829 clínicas de Estados Unidos: 56 414 con enfermedad periodontal y 112 828 sin ella, emparejados por edad. La enfermedad periodontal se asoció con un mayor riesgo de enfermedad renal crónica azotémica, mayor en los estadios 3 y 4. Es un estudio observacional basado en historias clínicas; la asociación puede deberse en parte a factores que no se midieron.

Referencias

  1. Niemiec B, Gawor J, Nemec A, et al. World Small Animal Veterinary Association Global Dental Guidelines. J Small Anim Pract 67:859-987 (2026)
  2. O'Neill DG, Mitchell CE, Humphrey J, et al. Epidemiology of periodontal disease in dogs in the UK primary-care veterinary setting. J Small Anim Pract 62:1051-1061 (2021)
  3. Harvey C, Serfilippi L, Barnvos D. Effect of Frequency of Brushing Teeth on Plaque and Calculus Accumulation, and Gingivitis in Dogs. J Vet Dent 32:16-21 (2015)
  4. Glickman LT, Glickman NW, Moore GE, et al. Association between chronic azotemic kidney disease and the severity of periodontal disease in dogs. Prev Vet Med 99:193-200 (2011)
  5. O'Neill DG, Blenkarn A, Brodbelt DC, et al. Periodontal disease in cats under primary veterinary care in the UK: frequency and risk factors. J Feline Med Surg 25:1098612X231158154 (2023)
  6. Trevejo RT, Lefebvre SL, Yang M, et al. Survival analysis to evaluate associations between periodontal disease and the risk of development of chronic azotemic kidney disease in cats evaluated at primary care veterinary hospitals. J Am Vet Med Assoc 252:710-720 (2018)
  7. Bellows J, Berg ML, Dennis S, et al. 2019 AAHA Dental Care Guidelines for Dogs and Cats. J Am Anim Hosp Assoc 55:49-69 (2019)
  8. Verstraete FJM, Lommer MJ, Arzi B. Oral and Maxillofacial Surgery in Dogs and Cats, 2nd ed. Elsevier (2020)
Material de estudio. No reemplaza el diagnóstico ni la consulta veterinaria.Editar en GitHub