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Herpesvirus equino 1

Virus que infecta a casi todos los caballos desde potros y queda latente de por vida. Suele causar una enfermedad respiratoria leve, pero también abortos en el último tercio de la gestación y una mieloencefalopatía grave que aparece en brotes en competiciones, hospitales y explotaciones.

Patología · InfecciosaCaballo

Borrador sin revisión veterinaria. El contenido puede tener errores. Se publica para que la comunidad lo revise.

Qué es

El herpesvirus equino 1 (EHV-1, Equid alphaherpesvirus 1) es un alfaherpesvirus muy extendido. La mayoría de los caballos se infectan de potros y el virus queda latente en el ganglio del trigémino y en los linfocitos de los tejidos linfoides; el estrés (transporte, competición, destete, enfermedad) puede reactivarlo, y el caballo vuelve a eliminarlo por la nariz.

Tras multiplicarse en el epitelio respiratorio, el virus pasa a los leucocitos de la sangre (viremia asociada a células) y estos lo llevan hasta el endotelio de los vasos pequeños del útero gestante y del sistema nervioso central. Allí causa vasculitis y trombosis, y la falta de riego produce las formas graves:

  • Aborto en el último tercio de la gestación, o el nacimiento de potros débiles que mueren en pocos días.
  • Mieloencefalopatía por herpesvirus equino (EHM): lesiones isquémicas sobre todo en la médula espinal y, en menor grado, en el encéfalo.

Una variante en la polimerasa vírica (el genotipo D752) se asocia con más frecuencia a los brotes neurológicos, pero las cepas sin ella también causan mieloencefalopatía.

A quién afecta

Prácticamente todos los caballos están infectados. La enfermedad respiratoria es más frecuente en potros y caballos jóvenes; los abortos afectan a las yeguas gestantes, a veces en brotes que alcanzan a varias yeguas de la misma explotación; la mieloencefalopatía es más frecuente en caballos adultos y de más edad y aparece en brotes donde se reúnen muchos caballos: competiciones, centros ecuestres y hospitales.

Anatomía implicada

  • Encéfalo: la vasculitis y la trombosis de los vasos pequeños afectan sobre todo a la médula espinal, con lesiones multifocales en la sustancia blanca y gris; la afectación de los segmentos lumbares y sacros explica la debilidad del tercio posterior y la pérdida del control de la vejiga y la cola. El encéfalo, en particular el tronco del encéfalo, se afecta con menos frecuencia.
  • Útero: en la yegua gestante el virus daña el endotelio del endometrio y de las microcarúnculas en las que se une la placenta. La trombosis separa la placenta del endometrio y el feto muere por falta de oxígeno; se expulsa fresco, a menudo con la placenta aún sin desprender, y casi siempre sin signos previos en la yegua. Algunos fetos están infectados y tienen lesiones en el pulmón, el hígado y el bazo.
  • Tráquea: la infección respiratoria afecta al epitelio de la mucosa nasal, la faringe y la tráquea, desde donde el virus se elimina y pasa a la sangre.

Signos clínicos

  • Forma respiratoria: fiebre, a menudo en dos picos, secreción nasal serosa y a veces tos y aumento de los linfonodos mandibulares. En adultos con inmunidad suele pasar inadvertida.
  • Aborto: repentino, en el último tercio de la gestación, sin signos previos en la yegua. Los potros infectados al final de la gestación pueden nacer vivos pero débiles, con dificultad respiratoria, y morir en pocos días.
  • Mieloencefalopatía: suele aparecer pocos días después de un episodio de fiebre. Ataxia y paresia de inicio brusco, más acusadas en los miembros pelvianos, retención o incontinencia urinaria, pérdida de tono de la cola y del ano y, en los casos graves, decúbito. Los signos se estabilizan en pocos días; muchos caballos que se mantienen de pie se recuperan, pero el decúbito prolongado empeora mucho el pronóstico.

Diagnóstico

  • PCR cuantitativa en un hisopo nasal y en sangre entera a la vez, para detectar la eliminación por la nariz y la viremia. En los brotes conviene muestrear también a los caballos sin signos.
  • Líquido cefalorraquídeo: aumento de proteínas sin aumento de células (disociación albuminocitológica) y color amarillento (xantocromía), compatibles con vasculitis.
  • Aborto: PCR, inmunohistoquímica e histopatología del feto (pulmón, hígado, bazo, timo) y de la placenta.
  • La serología ayuda poco porque la mayoría de los caballos ya tiene anticuerpos.
  • Los brotes de mieloencefalopatía son de declaración obligatoria en algunos países.

Tratamiento y prevención

  • Tratamiento de soporte: antiinflamatorios no esteroideos, sondaje de la vejiga, fluidoterapia, cuidados de enfermería y, si hace falta, un arnés de sustentación. El uso de corticosteroides es discutido.
  • Antivíricos: el valaciclovir por vía oral reduce la viremia en estudios experimentales y se usa durante los brotes, incluso en caballos expuestos sin signos, pero las pruebas de que mejore el desenlace clínico son limitadas.
  • Bioseguridad, la medida más eficaz: aislar a los caballos con fiebre o signos, tomar la temperatura dos veces al día a los expuestos, detener los movimientos de entrada y salida y mantener la cuarentena hasta que no haya nuevos casos y las PCR sean negativas. Las yeguas gestantes deben mantenerse en grupos pequeños y estables, separadas de los caballos que se mueven.
  • Vacunas: reducen la eliminación de virus y los signos respiratorios, y algunas están autorizadas para reducir los abortos, con dosis en el quinto, séptimo y noveno mes de gestación. Ninguna está autorizada para prevenir la mieloencefalopatía, y la protección que dan es limitada.
  • El uso de medicamentos en caballos está sujeto a la normativa de cada país y a los tiempos de espera. En la UE el caballo se considera especie de abasto, y su documento de identificación (pasaporte) indica si está excluido del sacrificio para consumo humano, lo que determina qué medicamentos pueden administrarse.

Estudios clave

  • Consenso del ACVIM (Lunn et al., 2024): actualiza el de 2009 sobre patogenia, variación de las cepas, epidemiología, diagnóstico, vacunación, control de brotes y tratamiento, y se apoya en 4 revisiones sistemáticas. Concluye que las pruebas de que la vacunación o los tratamientos funcionen son limitadas y pide estudios mejor diseñados.
  • Osterrieder et al. (2024), revisión sistemática y metaanálisis de 35 estudios sobre vacunas (31 experimentales) en caballos, con evaluación GRADE. Los tamaños de muestra eran pequeños, la heterogeneidad grande y la calidad de las pruebas baja o moderada para la mayoría de los resultados (fiebre, aborto, enfermedad neurológica, viremia, eliminación nasal). Las vacunas comerciales y experimentales redujeron poco la enfermedad clínica.
  • Goehring et al. (2024), revisión sistemática de los tratamientos farmacológicos: de 7009 estudios solo 9 cumplieron los criterios (valaciclovir, ARN de interferencia, inmunomoduladores, interferón, heparina y otros). El riesgo de sesgo fue de moderado a alto y las muestras pequeñas, y la mayoría no mostró beneficio o lo mostró mínimo. No hay pruebas sólidas de que ningún fármaco prevenga o trate la enfermedad.
  • de la Cuesta-Torrado et al. (2025), estudio retrospectivo del brote de una competición de salto en Valencia en 2021, con 191 caballos. El 73 % tuvo signos clínicos y 89 desarrollaron mieloencefalopatía, de los que murió el 12 % (11 de 89). Volvieron a competir el 73 % de los que tuvieron mieloencefalopatía y el 89 % de los infectados sin ella. Los vacunados tuvieron más probabilidad de mieloencefalopatía (OR 4,54; IC 95 %: 2,23–9,27), una asociación observacional que no demuestra que la vacuna la cause. El número reproductivo efectivo empezó en 4,2 y bajó de 1 en 2 semanas.
  • Goehring et al. (2006), estudio retrospectivo de 9 brotes de mieloencefalopatía en los Países Bajos durante 4 años, con análisis de factores de riesgo en 6. Hubo 2 o 3 brotes al año, con un claro patrón estacional. Las hembras, los caballos de más edad y algunas razas tuvieron más riesgo de enfermedad neurológica grave, y no se observó en menores de 3 años. Son pocos brotes de un solo país.

Referencias

  1. Sellon DC, Long MT. Equine Infectious Diseases, 2nd ed. Elsevier (2014)
  2. Lunn DP, Burgess BA, Dorman DC, et al. Updated ACVIM consensus statement on equine herpesvirus-1. J Vet Intern Med 38:1290-1299 (2024)
  3. Osterrieder K, Dorman DC, Burgess BA, et al. Vaccination for the prevention of equine herpesvirus-1 disease in domesticated horses: A systematic review and meta-analysis. J Vet Intern Med 38:1858-1871 (2024)
  4. Goehring L, Dorman DC, Osterrieder K, et al. Pharmacologic interventions for the treatment of equine herpesvirus-1 in domesticated horses: A systematic review. J Vet Intern Med 38:1892-1905 (2024)
  5. de la Cuesta-Torrado M, Velloso Alvarez A, Santiago-Llorente I, et al. Risk Factors and Long-Term Outcomes in Horses After the 2021 Outbreak of Equine Herpesvirus 1 Myeloencephalopathy, Valencia, Spain. J Vet Intern Med 39:e70040 (2025)
  6. Goehring LS, van Winden SC, van Maanen C, et al. Equine herpesvirus type 1-associated myeloencephalopathy in The Netherlands: a four-year retrospective study (1999-2003). J Vet Intern Med 20:601-7 (2006)
  7. Nugent J, Birch-Machin I, Smith KC, et al. Analysis of equid herpesvirus 1 strain variation reveals a point mutation of the DNA polymerase strongly associated with neuropathogenic versus nonneuropathogenic disease outbreaks. J Virol 80:4047-60 (2006)
  8. Maxwell LK, Bentz BG, Gilliam LL, et al. Efficacy of the early administration of valacyclovir hydrochloride for the treatment of neuropathogenic equine herpesvirus type-1 infection in horses. Am J Vet Res 78:1126-1139 (2017)
Material de estudio. No reemplaza el diagnóstico ni la consulta veterinaria.Editar en GitHub