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Luxación sacrocaudal

Fractura o luxación entre el sacro y las primeras vértebras caudales por tracción de la cola ("cola arrancada"). Estira o arranca las raíces nerviosas de la cauda equina y causa parálisis de la cola y, a menudo, incontinencia o retención urinaria y fecal.

Patología · TraumáticaGato

Borrador sin revisión veterinaria. El contenido puede tener errores. Se publica para que la comunidad lo revise.

Qué es

La luxación (o fractura-luxación) sacrocaudal es una lesión típica del gato en la que la cola sufre una tracción violenta, por ejemplo cuando una rueda de coche la pisa mientras el gato huye, cuando queda atrapada en una puerta o cuando alguien tira de ella. La articulación entre el sacro y la primera vértebra caudal, o entre las primeras vértebras caudales, se separa. La lesión ósea en sí es poco importante; lo grave es que la tracción se transmite a las raíces nerviosas de la cauda equina, que se estiran o se arrancan de la médula espinal (avulsión). Según la intensidad, pueden afectarse:

  • Los nervios caudales: parálisis y pérdida de sensibilidad de la cola.
  • Los nervios pudendos (segmentos sacros): pérdida del tono del esfínter uretral externo y del esfínter anal y de la sensibilidad perineal.
  • Los nervios pélvicos (parasimpáticos sacros): pérdida de la contracción del músculo detrusor de la vejiga y de la motilidad del recto.

A quién afecta

Gatos de cualquier edad con acceso al exterior, sobre todo tras atropellos; también se ve en perros, aunque con menos frecuencia.

Anatomía implicada

  • Sacro y vértebras caudales: luxación o fractura en la unión sacrocaudal o entre las primeras vértebras caudales; se palpa un escalón o una separación en la base de la cola.
  • Cauda equina: en el gato la médula espinal termina más caudal que en el perro, en la región sacra, por lo que las raíces sacras y caudales son vulnerables a la tracción de la cola.
  • Vejiga urinaria: sin inervación del detrusor la vejiga no se contrae, se distiende y se vacía solo por rebosamiento; la sobredistensión mantenida daña más el músculo.
  • Recto y ano: retención fecal o incontinencia.

Signos clínicos

Cola flácida e insensible, a menudo colgando o arrastrando. Según la extensión de la lesión: retención urinaria con vejiga grande o incontinencia con goteo de orina, incontinencia fecal o estreñimiento, pérdida del reflejo perineal y del tono anal, y pérdida de sensibilidad en el periné. Los miembros pélvicos suelen conservar la función normal, lo que distingue esta lesión de otras lesiones medulares más craneales.

Diagnóstico

  • Exploración neurológica: sensibilidad y movimiento de la cola, reflejo perineal, tono anal y sensibilidad perineal, palpación del tamaño de la vejiga y facilidad para vaciarla por compresión. El grado neurológico global en la primera exploración es la mejor guía pronóstica; conservar la sensibilidad perineal, el tono anal y la sensibilidad de la base de la cola es un buen signo, aunque en la serie más grande no predijeron por sí solos la recuperación de la micción.
  • Radiografías de la pelvis y la región sacrocaudal para confirmar la luxación o fractura y descartar fracturas de pelvis concurrentes.
  • Evaluación general del paciente traumatizado, incluida la integridad de la vejiga y de la uretra.

Tratamiento

Lo esencial es mantener la vejiga vacía mientras los nervios se recuperan: vaciado manual por compresión varias veces al día o sonda urinaria, para evitar la sobredistensión que daña el detrusor y las infecciones. Se pueden usar fármacos que relajan el esfínter uretral (prazosina, fenoxibenzamina) y, cuando hay algo de función, que estimulan la contracción de la vejiga (betanecol). Se previene y trata el estreñimiento. Si la cola queda paralizada, se ensucia y sufre lesiones al arrastrarla, se realiza la amputación de la cola, que suele hacerse una vez que se ha visto la evolución de la función urinaria. La estabilización quirúrgica de la luxación rara vez es necesaria.

El pronóstico depende del grado de lesión nerviosa: la mayoría de los gatos recupera la micción voluntaria, por lo general en las primeras semanas; los que no muestran mejoría en aproximadamente un mes tienen menos probabilidades de recuperarse.

Estudios clave

  • Smeak y Olmstead (1985), estudio retrospectivo de 51 gatos. El 84,3 % tenía otras lesiones y 37 de los 51 sufrieron incontinencia urinaria temporal o permanente. El pronóstico de la micción fue bueno en los gatos con tono anal y sensibilidad perineal en la primera exploración, y los que no orinaban con normalidad al mes de la lesión no se recuperaron durante un seguimiento de 2 a 36 meses.
  • Tatton et al. (2009), estudio prospectivo de 21 gatos. Los 11 gatos con sensibilidad dolorosa en la base de la cola recuperaron el control de la micción en 3 días; 4 de los 10 que no la tenían seguían sin recuperarlo el día 30. La muestra es pequeña.
  • Couper y De Decker (2020), estudio retrospectivo de 70 gatos. 55 de 61 (90 %) recuperaron la micción voluntaria. Un grado neurológico más alto predijo una recuperación menos probable y más lenta, mientras que el tono anal, la sensibilidad perineal, la sensibilidad de la base de la cola y el grado de desplazamiento no se asociaron con el resultado urinario. Los gatos que recuperaron la defecación vivieron más.

Referencias

  1. Smeak DD, Olmstead ML. Fracture/luxations of the sacrococcygeal area in the cat: a retrospective study of 51 cases. Vet Surg 14:319-324 (1985)
  2. Johnston SA, Tobias KM. Veterinary Surgery: Small Animal, 2nd ed. Elsevier (2018)
  3. Dewey CW, da Costa RC. Practical Guide to Canine and Feline Neurology, 3rd ed. Wiley-Blackwell (2016)
  4. Tatton B, Jeffery N, Holmes M. Predicting recovery of urination control in cats after sacrocaudal injury: a prospective study. J Small Anim Pract 50:593-596 (2009)
  5. Couper E, De Decker S. Evaluation of prognostic factors for return of urinary and defecatory function in cats with sacrocaudal luxation. J Feline Med Surg 22:928-934 (2020)
Material de estudio. No reemplaza el diagnóstico ni la consulta veterinaria.Editar en GitHub