Luxación rotuliana
Desplazamiento de la rótula fuera de la tróclea femoral, casi siempre hacia medial, por una malalineación del mecanismo extensor de la rodilla. Es una de las enfermedades ortopédicas más frecuentes de las razas pequeñas; en el gato es menos frecuente.
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Qué es
La luxación rotuliana es la salida de la rótula del surco troclear del fémur. Aunque puede producirse por traumatismo, en la gran mayoría de los casos es de origen congénito o del desarrollo: el cachorro nace con una alineación defectuosa del mecanismo extensor (cuádriceps, rótula, ligamento rotuliano y tuberosidad tibial) que, al desviarse del eje del fémur, tira de la rótula fuera de la tróclea con cada contracción del cuádriceps. Esa tracción anómala altera a su vez el crecimiento de fémur y tibia, y las deformidades se agravan con el tiempo.
A quién afecta
La luxación medial es con diferencia la más común y afecta sobre todo a razas pequeñas y toy: yorkshire terrier, chihuahua, pomerania, caniche toy, boston terrier, bichón maltés. También se ve en razas grandes, donde la luxación lateral, asociada a genu valgum, es proporcionalmente más frecuente que en las pequeñas. Es bilateral en una parte importante de los casos y suele diagnosticarse en animales jóvenes, aunque los grados leves pueden pasar inadvertidos hasta la edad adulta.
Anatomía implicada
- Tróclea femoral: poco profunda o incluso plana, con labios trocleares hipoplásicos.
- Fémur: varo (arqueado) en la luxación medial; valgo en la lateral; puede haber torsión femoral.
- Tuberosidad tibial: desplazada medialmente (o lateralmente), lo que desvía la línea de tracción del ligamento rotuliano; rotación interna de la tibia.
- Tejidos blandos: retináculo y cápsula contraídos del lado de la luxación y laxos del lado opuesto.
Grados
- Grado I: la rótula puede luxarse manualmente pero vuelve sola a la tróclea al soltarla. Cojera rara.
- Grado II: se luxa espontáneamente al flexionar la rodilla o con presión manual y queda fuera hasta que se reduce por extensión o manipulación. Cojera intermitente típica: el perro "salta un paso" con el miembro flexionado y luego lo apoya con normalidad.
- Grado III: luxada de forma permanente, pero puede reducirse manualmente; vuelve a salirse al soltarla. Deformidades óseas evidentes y postura agachada.
- Grado IV: luxada permanentemente e irreductible. Deformidad grave con rotación de la tibia; el animal camina con las rodillas flexionadas y no puede extenderlas.
Diagnóstico
Palpación de la rótula con la rodilla en extensión y flexión para asignar el grado. Las radiografías lateral y craneocaudal muestran la posición de la rótula, el varo o valgo femoral y la artrosis; la proyección "skyline" valora la profundidad de la tróclea. La tomografía computarizada se usa para planificar osteotomías correctoras. Debe explorarse siempre el ligamento cruzado craneal, cuya rotura acompaña con frecuencia a las luxaciones crónicas.
Tratamiento
Los grados I sin cojera se controlan sin cirugía. La cirugía se indica en grados II a IV con signos clínicos y combina técnicas según las deformidades presentes: trocleoplastia (recesión en cuña o en bloque) para profundizar el surco, transposición de la tuberosidad tibial para realinear el ligamento rotuliano, liberación del retináculo contraído e imbricación del lado laxo. En varo femoral marcado se añade una osteotomía correctora del fémur distal. El pronóstico es bueno en grados bajos y empeora con la deformidad y con la artrosis ya instaurada.
En el gato
La luxación rotuliana es menos frecuente en el gato que en el perro, pero no es rara. Casi siempre es medial y a menudo bilateral. El devon rex y el abisinio están predispuestos, y se ha descrito una asociación con la displasia de cadera. Las deformidades óseas de fémur y tibia suelen ser menos marcadas que en los perros pequeños.
Muchos gatos con grados bajos no muestran signos o solo dificultad para saltar, y la enfermedad se descubre en la exploración. Los gatos con signos presentan cojera intermitente, marcha agachada o reticencia a saltar, y en los grados altos dificultad para extender la rodilla. El diagnóstico se hace por palpación y radiografías como en el perro. La cirugía (trocleoplastia, imbricación del lado laxo, liberación del lado contraído y, si hace falta, transposición de la tuberosidad tibial) se indica en gatos con signos clínicos, y la mayoría mejora tras ella.
Estudios clave en el gato
- Smith et al. (1999), estudio transversal de 78 gatos. El 58 % tenía luxación medial de rótula, casi siempre de grado 1 y bilateral en el 71 %, y el 32 % displasia de cadera; el 24 % tenía las dos. La asociación entre ambas fue débil (los gatos tenían 3 veces más probabilidades de tener las dos que solo una). Solo 11 de los 78 tenían signos en los miembros pélvicos.
- Loughin et al. (2006), 42 gatos. 34 tenían luxación bilateral, el 95 % de las articulaciones afectadas era medial y solo el 17 % de los gatos tenía antecedentes de traumatismo. Las luxaciones de grado bajo podían causar una cojera tan intensa como las de grado alto. El resultado fue excelente en 23 de 35 articulaciones operadas y en 8 de 17 no operadas.
- Rutherford et al. (2015), 85 cirugías en 71 gatos de cuatro centros de referencia. Hubo complicaciones en el 26 % (mayores en el 20 % y reluxación en el 5 %). El riesgo fue mayor con una fractura de fémur previa en el mismo lado, el grado 4, la transposición de la tuberosidad tibial y una cirugía previa de la rodilla.
- Mills et al. (2024), 44 rodillas de 39 gatos tratadas con prótesis de polietileno que elevan los rebordes de la tróclea. Las complicaciones fueron menores en el 20 % y mayores en el 7 %. A los 2 años o más, el 74 % tenía artrosis con mineralización, pero la función fue buena o muy buena en el 93 %. Uno de los autores participó en el desarrollo comercial del implante.
Referencias
- Fossum TW. Small Animal Surgery, 5th ed. Elsevier (2018)
- Piermattei DL, Flo GL, DeCamp CE. Brinker, Piermattei and Flo's Handbook of Small Animal Orthopedics and Fracture Repair, 4th ed. Saunders (2006)
- American College of Veterinary Surgeons: Patellar luxations
- Loughin CA, Kerwin SC, Hosgood G, et al. Clinical signs and results of treatment in cats with patellar luxation: 42 cases (1992-2002). J Am Vet Med Assoc 228:1370-1375 (2006)
- Smith GK, Langenbach A, Green PA, et al. Evaluation of the association between medial patellar luxation and hip dysplasia in cats. J Am Vet Med Assoc 215:40-45 (1999)
- Rutherford L, Langley-Hobbs SJ, Whitelock RJ, et al. Complications associated with corrective surgery for patellar luxation in 85 feline surgical cases. J Feline Med Surg 17:312-317 (2015)
- Mills J, Jaworski J, Hargittai T. Treatment of patellar luxation with polyethylene sulcal ridge prostheses in 44 feline stifles: a retrospective study. J Feline Med Surg 26:1098612X241281456 (2024)