Saltar al contenido

Buscar

Escribe para buscar. Enter abre la ficha.

GitHub

Reticuloperitonitis traumática

Perforación de la pared del retículo por un cuerpo extraño metálico ingerido con el alimento, con peritonitis local o difusa. Si el objeto atraviesa el diafragma puede llegar al pericardio y causar una pericarditis traumática, de pronóstico muy grave.

Patología · TraumáticaVaca

Borrador sin revisión veterinaria. El contenido puede tener errores. Se publica para que la comunidad lo revise.

Qué es

La reticuloperitonitis traumática (RPT), conocida como "enfermedad del alambre" o del cuerpo extraño, se produce cuando un objeto punzante ingerido, sobre todo clavos y trozos de alambre, perfora la pared del retículo. Los bovinos no seleccionan el alimento con los labios y tragan sin masticar a fondo, de modo que los objetos metálicos llegan al retículo, el compartimento más craneal y ventral, donde se acumulan por su peso. Las fuertes contracciones del retículo los clavan en su pared, casi siempre en dirección craneoventral.

La perforación causa una peritonitis local, que suele quedar limitada por adherencias fibrinosas entre el retículo, el diafragma y la pared abdominal, o una peritonitis difusa si no se contiene. El objeto puede seguir avanzando y formar abscesos en el hígado o el bazo, atravesar el diafragma y causar pleuritis, o entrar en el saco pericárdico y producir una pericarditis traumática séptica, con acumulación de exudado fibrinopurulento que comprime el corazón e impide su llenado. Las adherencias y abscesos pueden lesionar el nervio vago y causar una indigestión vagal.

A quién afecta

Sobre todo vacas adultas, en particular vacas lecheras alimentadas con forraje picado o raciones mezcladas, en las que los restos de alambre (de cercados o de neumáticos usados para cubrir silos) se trituran y se mezclan con el alimento. El final de la gestación y el parto, por el aumento de presión abdominal, favorecen la perforación. Es poco frecuente en terneros y en animales que pastan en praderas sin restos metálicos.

Anatomía implicada

  • Retículo: está apoyado contra la cara abdominal del diafragma, frente a las costillas 6.ª a 8.ª. Su mucosa en panal retiene los objetos pesados, y sus contracciones bifásicas los empujan contra la pared craneoventral, que es donde se produce la mayoría de las perforaciones.
  • Diafragma: es lo único que separa el retículo de la cavidad torácica. Un cuerpo extraño que lo atraviesa alcanza el espacio pleural y el pericardio; las adherencias pueden fijar el retículo al diafragma.
  • Corazón y pericardio: el corazón queda a pocos centímetros del retículo, al otro lado del diafragma. En la pericarditis traumática el saco pericárdico se llena de líquido y fibrina, y la compresión del corazón produce una insuficiencia cardiaca derecha (congestión venosa y edemas).
  • Órganos vecinos: el hígado, a la derecha, y el bazo, a la izquierda, pueden sufrir abscesos; el nervio vago puede quedar afectado por las adherencias.

Signos clínicos

En la forma aguda aparecen de forma brusca anorexia, caída de la producción de leche, fiebre, hipomotilidad o atonía ruminal, a veces timpanismo leve, dorso arqueado, resistencia a moverse, abdomen tenso y gruñido espontáneo o al moverse. Las pruebas de dolor por cuerpo extraño (pinzar la cruz, presionar con una barra la región xifoidea o percutir la pared abdominal craneal ventral) buscan provocar ese gruñido. En la forma crónica los signos son vagos: apetito irregular, pérdida de peso, producción baja y heces mal digeridas.

En la pericarditis traumática aparecen taquicardia, tonos cardiacos apagados, ruidos pericárdicos de chapoteo o de roce, distensión de las venas yugulares y edema submandibular, del pecho (región esternal) y del abdomen ventral.

Diagnóstico

  • Examen clínico: las pruebas de dolor y los signos generales orientan, pero no son concluyentes. El diagnóstico diferencial principal son las úlceras abomasales.
  • Laboratorio: indicadores de inflamación como el aumento del fibrinógeno y de las proteínas totales, la leucocitosis y el acortamiento del tiempo de coagulación en la prueba del glutaraldehído. La pericarditis eleva además las enzimas hepáticas por congestión del hígado.
  • Ecografía del retículo por la pared ventral del tórax: muestra depósitos de fibrina, adherencias, abscesos y la reducción de la amplitud y la frecuencia de las contracciones reticulares.
  • Radiografía del retículo con el animal de pie: es la técnica de elección para ver los cuerpos extraños metálicos, su posición y si están adheridos a un imán.
  • Pericarditis: la ecografía es el método de elección para ver el derrame pericárdico, la fibrina sobre el epicardio y la compresión de los ventrículos.

Tratamiento y prevención

  • Tratamiento conservador: administración oral de un imán, que se aloja en el retículo y retiene el objeto, junto con antimicrobianos, antiinflamatorios y, si hace falta, fluidoterapia; reposo en un espacio reducido. Se reevalúa al animal, idealmente con radiografía, si no mejora en pocos días.
  • Tratamiento quirúrgico: ruminotomía por el flanco izquierdo para retirar el cuerpo extraño desde el interior del retículo y drenar abscesos accesibles. Se reserva para los casos en que el objeto no queda adherido al imán o no hay respuesta al tratamiento médico.
  • Pericarditis traumática: el pronóstico es muy malo; la pericardiocentesis y la pericardiotomía no suelen resolverla, por lo que en la mayoría de los casos se indica la eutanasia o el sacrificio.
  • Prevención: imanes en las cosechadoras de forraje y en los carros mezcladores, evitar el uso de alambre y neumáticos deteriorados cerca del alimento, y imanes profilácticos administrados a las novillas antes de entrar al rebaño adulto.
  • El uso de medicamentos en animales de abasto está sujeto a la normativa de cada país y a sus tiempos de espera en leche y carne.

Estudios clave

Las pruebas disponibles proceden sobre todo de una gran serie retrospectiva de un único hospital (Clínica de Rumiantes de la Universidad de Zúrich); no hay ensayos controlados de tratamiento.

  • Braun et al. (2018, hallazgos clínicos), estudio retrospectivo de 503 bovinos con RPT. Los hallazgos más frecuentes fueron la alteración del estado general (87 %), la motilidad ruminal reducida (72 %), las heces mal digeridas (57 %), la fiebre (43 %) y la taquicardia (26 %). Al menos una de las tres pruebas de cuerpo extraño fue positiva en el 58 %, y las tres fueron negativas en el 42 %. El fibrinógeno estuvo elevado en el 69 % y las proteínas totales en el 64 %; la prueba del glutaraldehído coaguló en menos de 6 minutos en el 75 %. Ningún hallazgo aislado basta para el diagnóstico.
  • Braun et al. (2018, imagen), misma serie: la ecografía mostró cambios compatibles con peritonitis en el 83 % y una motilidad reticular reducida o ausente en el 37 %. Las radiografías mostraron cuerpos extraños en el 96 % y un imán en el 64 %; de los cuerpos extraños no adheridos a un imán, el 12 % había perforado el retículo.
  • Braun et al. (2018, tratamiento), misma serie: 232 animales recibieron tratamiento conservador, 206 cirugía y 61 se sacrificaron o eutanasiaron. Recibieron el alta el 90 % de los operados y el 82 % de los tratados médicamente. El tratamiento se asignó según la radiografía y no al azar, así que la comparación entre grupos está sesgada; los autores recomiendan empezar con imán y antibióticos y reservar la cirugía para cuando el objeto no se adhiere al imán.
  • Braun et al. (2020), comparación de 503 vacas con RPT, vacas con úlceras abomasales de los tipos 1 a 5 y 182 vacas sanas. Muchos signos, como la fiebre leve, la congestión de los vasos esclerales y las pruebas de cuerpo extraño positivas, aparecieron también en vacas sanas, y ningún signo aislado permitió distinguir la RPT de la úlcera abomasal. Aunque las pruebas de dolor se enseñan como clave del diagnóstico, por sí solas no son fiables.
  • Braun (2009), revisión narrativa sobre la pericarditis traumática; es la referencia estándar y no hay estudios de mayor nivel. Resume que la prueba del glutaraldehído es positiva en más del 90 % de los bovinos afectados, que la ecografía es el método de elección para el derrame pericárdico y que el pronóstico es malo, con indicación de eutanasia.

Referencias

  1. Constable PD, Hinchcliff KW, Done SH, et al. Veterinary Medicine: A Textbook of the Diseases of Cattle, Horses, Sheep, Pigs, and Goats, 11th ed. Elsevier (2017)
  2. Braun U, Warislohner S, Torgerson P, et al. Clinical and laboratory findings in 503 cattle with traumatic reticuloperitonitis. BMC Vet Res 14:66 (2018)
  3. Braun U, Gerspach C, Warislohner S, et al. Ultrasonographic and radiographic findings in 503 cattle with traumatic reticuloperitonitis. Res Vet Sci 119:154-161 (2018)
  4. Braun U, Warislohner S, Gerspach C, et al. Treatment of 503 cattle with traumatic reticuloperitonitis. Acta Vet Scand 60:55 (2018)
  5. Braun U, Nuss K, Warislohner S, et al. Diagnostic reliability of clinical signs in cows with traumatic reticuloperitonitis and abomasal ulcers. BMC Vet Res 16:359 (2020)
  6. Braun U. Traumatic pericarditis in cattle: clinical, radiographic and ultrasonographic findings. Vet J 182:176-86 (2009)
Material de estudio. No reemplaza el diagnóstico ni la consulta veterinaria.Editar en GitHub