Fractura mandibular
Fractura del cuerpo o de la rama de la mandíbula, causada por traumatismos o, en perros pequeños, por la pérdida de hueso debida a la enfermedad periodontal. El tratamiento busca ante todo restablecer la oclusión normal.
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Qué es
Las fracturas de mandíbula suponen una parte importante de las fracturas de la cabeza en el perro y son más frecuentes que las del maxilar. Con frecuencia son abiertas hacia la cavidad oral. La mayoría se debe a traumatismos (atropellos, caídas, patadas, mordeduras). En razas pequeñas y toy, la enfermedad periodontal grave destruye el hueso alveolar alrededor de las raíces de los dientes y deja la mandíbula tan delgada que puede romperse con una fuerza mínima, incluso durante la extracción de un diente (fractura patológica).
A quién afecta
Perros de cualquier edad y raza tras un traumatismo. Las fracturas patológicas son típicas de perros mayores de razas toy y pequeñas (yorkshire terrier, chihuahua, caniche toy, maltés) con periodontitis avanzada.
Anatomía implicada
Cada mitad de la mandíbula tiene un cuerpo, que lleva los dientes, y una rama, con el proceso coronoides (inserción del temporal), el proceso condilar (articulación temporomandibular) y el proceso angular. Las dos mitades se unen en rostral por la sínfisis mandibular, una articulación fibrocartilaginosa que normalmente no se osifica en el perro. Por dentro del cuerpo discurre el conducto mandibular, con la arteria, la vena y el nervio alveolares inferiores, que salen por los agujeros mentonianos. En los perros pequeños las raíces del primer molar inferior ocupan casi toda la altura del cuerpo, por lo que este es un punto débil y un sitio frecuente de fractura patológica. El borde alveolar (oral) es el lado de tensión del hueso.
Signos clínicos
Maloclusión, incapacidad para cerrar la boca, asimetría mandibular, salivación con sangre, dolor, crepitación a la palpación, resistencia a comer y halitosis en las fracturas abiertas o crónicas.
Diagnóstico
- Primero, la evaluación del paciente traumatizado: tórax, estado neurológico, otras lesiones.
- Examen oral bajo anestesia general, revisando la oclusión y los dientes en la línea de fractura.
- Radiografías dentales intraorales e, idealmente, tomografía de la cabeza, que evita la superposición de las radiografías de cráneo y muestra fracturas de la rama y de la articulación temporomandibular.
Tratamiento
La prioridad es restablecer la oclusión normal, por lo que la mandíbula debe reducirse con los dientes en su relación normal. Las opciones incluyen el bozal de cinta en fracturas mínimamente desplazadas, el cerclaje interdental con férula intraoral de acrílico o composite, el cerclaje intraóseo, las miniplacas y los fijadores externos. Los implantes deben evitar las raíces dentales y el conducto mandibular. Los dientes de la línea de fractura se conservan si están sanos y estabilizan los fragmentos, y se extraen si están flojos o tienen enfermedad periodontal. Las fracturas patológicas consolidan mal y requieren tratar la enfermedad periodontal; en algunos casos la mandibulectomía parcial es una opción. Puede necesitarse una sonda de alimentación mientras la fractura consolida.
En el gato
En el gato las fracturas mandibulares se deben sobre todo a caídas desde altura, atropellos y peleas. La lesión más frecuente es la separación de la sínfisis mandibular, que forma parte del síndrome del gato paracaidista junto con la fractura del paladar duro. También son frecuentes las fracturas de la rama, del proceso condilar y de la articulación temporomandibular; las lesiones de esta articulación suelen ser unilaterales, y las bilaterales son más propias de las caídas desde altura.
La mandíbula del gato es pequeña y las raíces de los caninos ocupan buena parte de su porción rostral, por lo que queda poco hueso para los implantes. Las técnicas más usadas son:
- Cerclaje circunferencial con alambre alrededor de la mandíbula, caudal a los caninos, para la separación de la sínfisis; se retira cuando la sínfisis se ha estabilizado.
- Fijación maxilomandibular con composite o resina que une los caninos superiores e inferiores, dejando la boca ligeramente abierta para que el gato pueda lamer alimento blando; útil en fracturas caudales y de la articulación temporomandibular.
- Férulas intraorales, miniplacas o fijadores externos en fracturas del cuerpo.
Casi siempre se coloca una sonda de esofagostomía para alimentar al gato durante la consolidación. Las fracturas patológicas por enfermedad periodontal son menos frecuentes que en el perro pequeño, pero pueden asociarse a reabsorción dental y a tumores orales como el carcinoma de células escamosas.
Estudios clave en el gato
- Knight y Meeson (2019), TC de 75 gatos con fracturas de cráneo. El 89 % tenía fracturas en varios huesos, sobre todo en la mandíbula, el maxilar y la región craneofacial, y el 56 % tenía lesiones de la articulación temporomandibular. Los atropellos causaron el 89 % de los casos y se asociaron a lesiones oculares, neurológicas y torácicas. La mitad se trató sin cirugía; la mortalidad fue del 8 %, hubo complicaciones en el 22 % y los problemas de oclusión tras el tratamiento fueron poco frecuentes.
- Mestrinho et al. (2022), TC de 158 articulaciones temporomandibulares de 79 gatos de seis centros. El 70,9 % de las lesiones era unilateral. El cóndilo mandibular estaba fracturado en el 55,7 % de las articulaciones, casi siempre dentro de la articulación y en su mitad medial, y el 32,9 % de los gatos tenía luxación, casi siempre rostrodorsal. Las lesiones bilaterales fueron 13,1 veces más probables tras caídas desde altura.
- Evenhuis et al. (2025), 109 gatos con traumatismo mandibular. Las zonas más lesionadas fueron la sínfisis (55,0 %), el proceso condilar (49,5 %) y la parte media de la rama (48,6 %). La reducción abierta con fijación interna consolidó mejor que la fijación maxilomandibular y dejó menos maloclusión persistente (9,1 % frente a 53,9 %). La sonda de esofagostomía no cambió la evolución del peso, y sobrevivió el 94,5 %. El tratamiento no se asignó al azar.
Referencias
- Verstraete FJM, Lommer MJ, Arzi B. Oral and Maxillofacial Surgery in Dogs and Cats, 2nd ed. Elsevier (2020)
- Fossum TW. Small Animal Surgery, 5th ed. Elsevier (2018)
- Piermattei DL, Flo GL, DeCamp CE. Brinker, Piermattei and Flo's Handbook of Small Animal Orthopedics and Fracture Repair, 4th ed. Saunders (2006)
- Bonner SE, Reiter AM, Lewis JR. Orofacial manifestations of high-rise syndrome in cats: a retrospective study of 84 cases. J Vet Dent 29:10-18 (2012)
- Knight R, Meeson RL. Feline head trauma: a CT analysis of skull fractures and their management in 75 cats. J Feline Med Surg 21:1120-1126 (2019)
- Mestrinho LA, Sebastião SS, Zwierucho MA, et al. CT characterisation and classification of feline temporomandibular joint trauma: a case series of 79 cats. J Feline Med Surg 24:1181-1186 (2022)
- Evenhuis JV, Vincek A, Goldschmidt S, et al. Clinical and diagnostic imaging outcomes of mandibular fracture management in 109 cats. Front Vet Sci 12:1633636 (2025)