Saltar al contenido

Buscar

Escribe para buscar. Enter abre la ficha.

GitHub

Uveítis recurrente equina

Inflamación de la úvea que se repite o persiste durante meses o años y va destruyendo el ojo. Es la principal causa de ceguera en el caballo; se relaciona con la infección intraocular por leptospiras y con una predisposición genética, sobre todo en el Appaloosa.

Patología · InflamatoriaCaballo

Borrador sin revisión veterinaria. El contenido puede tener errores. Se publica para que la comunidad lo revise.

Qué es

La uveítis recurrente equina (ERU, también llamada "ceguera lunar" u oftalmia periódica) es una inflamación de la úvea (iris, cuerpo ciliar y coroides) de mecanismo inmunitario, que cursa con episodios repetidos o con una inflamación persistente de bajo grado. Cada episodio deja lesiones, y con el tiempo aparecen cataratas, sinequias, glaucoma, desprendimiento de retina y ceguera.

En su origen intervienen dos factores principales:

  • Leptospiras: muchos ojos con ERU tienen una infección intraocular persistente por Leptospira; en el humor vítreo se detectan anticuerpos producidos dentro del ojo, ADN de la bacteria y, en una parte de los casos, la propia leptospira viva. La uveítis puede aparecer meses o años después de una infección general que pasó inadvertida.
  • Genética: en el Appaloosa y otras razas con el patrón de manchas leopard complex, la ERU tiene una base hereditaria y suele adoptar la forma insidiosa.

Se describen tres formas clínicas:

  • Clásica: episodios agudos de inflamación activa separados por periodos de calma.
  • Insidiosa: inflamación de bajo grado continua, sin dolor evidente, que pasa desapercibida hasta que el daño es grave; típica del Appaloosa.
  • Posterior: afecta sobre todo al vítreo, la coroides y la retina; frecuente en los caballos de sangre caliente europeos, donde se asocia con fuerza a la infección intraocular por leptospiras.

A quién afecta

A caballos de cualquier raza, generalmente adultos. Están sobrerrepresentados el Appaloosa y otras razas con el gen LP (como el Knabstrupper) y, en Europa, los caballos de sangre caliente. El riesgo aumenta con la exposición a leptospiras (agua estancada, contacto con fauna silvestre y ganado).

Anatomía implicada

  • Ojos (Bulbus oculi): el globo ocular del caballo es de los más grandes entre los mamíferos domésticos, con una pupila ovalada horizontal y unos engrosamientos pigmentados en el borde del iris, los cuerpos negros (granula iridica). La úvea anterior (iris y cuerpo ciliar) produce el humor acuoso, y la posterior (coroides) nutre la retina externa; en la parte dorsal del fondo está el tapetum lucidum fibroso. La retina del caballo es paurangiótica: sus vasos solo rodean la papila óptica. La barrera hematoocular separa la sangre del interior del ojo; en la ERU se rompe, y las proteínas, la fibrina y las células inflamatorias pasan al humor acuoso y al vítreo. La inflamación repetida produce sinequias, atrofia de los cuerpos negros, cataratas, luxación del cristalino, opacidades y licuefacción del vítreo, lesiones de la retina alrededor de la papila ("en alas de mariposa"), glaucoma y, al final, ojos pequeños y atróficos (phthisis bulbi).

Signos clínicos

  • Episodio agudo: lagrimeo, blefaroespasmo y fotofobia, edema corneal, miosis, turbidez del humor acuoso (flare), fibrina o hipopión en la cámara anterior y presión intraocular baja. Puede afectar a un ojo o a los dos.
  • Formas crónicas: iris oscuro y deslustrado, cuerpos negros atrofiados, sinequias, pupila irregular o que no se dilata, cataratas, vítreo turbio o amarillento, pérdida de visión progresiva y, a veces, glaucoma.
  • En la forma insidiosa el caballo puede no mostrar dolor y el propietario descubre el problema cuando hay cataratas o ceguera.

Diagnóstico

  • Es clínico: la historia de episodios repetidos y los signos de una exploración oftalmológica completa con lámpara de hendidura y oftalmoscopio. Debe descartarse una úlcera corneal con fluoresceína antes de usar corticoides.
  • Ecografía ocular cuando las opacidades impiden ver el fondo: opacidades del vítreo, desprendimiento de retina.
  • Leptospiras: la serología en sangre (prueba de aglutinación microscópica) tiene poco valor por sí sola. Lo más fiable es analizar el humor acuoso o el vítreo en busca de anticuerpos (comparándolos con los de la sangre, coeficiente de Goldmann-Witmer) y de ADN por PCR; el resultado orienta la elección del tratamiento quirúrgico.

Tratamiento y prevención

  • Episodio agudo: corticoides tópicos (si no hay úlcera corneal) o subconjuntivales, atropina tópica para dilatar la pupila, aliviar el dolor y evitar sinequias, y antiinflamatorios no esteroideos por vía general (como flunixino). Se mantiene el tratamiento y se reduce poco a poco tras la remisión. Protección frente a la luz (máscara).
  • Vitrectomía por la pars plana: se extrae el vítreo con los antígenos y las leptospiras; es la opción preferida en los ojos con infección intraocular por leptospiras demostrada, con pocas recidivas, aunque con riesgo de cataratas y desprendimiento de retina.
  • Implantes supracoroideos de ciclosporina: liberan el inmunosupresor dentro del ojo durante años; se reservan sobre todo para los casos sin leptospiras.
  • La inyección intravítrea de gentamicina a dosis bajas es una alternativa más reciente con pocos datos.
  • Enucleación de los ojos ciegos y dolorosos.
  • Prevención: reducir la exposición a leptospiras (control de roedores, evitar el acceso a agua estancada), controlar las moscas y revisar los ojos de los caballos de razas predispuestas.
  • El caballo es una especie de abasto en muchos países. En la UE su pasaporte indica si está excluido de la cadena alimentaria, y eso condiciona qué medicamentos pueden usarse y con qué tiempos de espera.

Estudios clave

No hay ensayos aleatorizados sobre el tratamiento de la ERU: la evidencia procede de estudios observacionales, algunos con muchos casos.

  • Gerding y Gilger (2016), estudio retrospectivo de 224 caballos (338 ojos) con ERU de un hospital de EE. UU. El 24,1 % eran Appaloosa. En la primera visita el 28,4 % de los ojos ya estaba ciego. Los títulos frente a leptospiras fueron positivos en 40 de 88 caballos analizados (45,5 %). Se perdió el globo ocular en el 12,1 % de los ojos; según los propietarios, el 29,4 % de los caballos no volvió a su actividad y el 14,9 % se sacrificó por la enfermedad. Son casos de referencia, probablemente más graves que la media.
  • Dwyer et al. (1995), estudio de 372 caballos en EE. UU. El 56 % de los caballos con uveítis era seropositivo a Leptospira Pomona frente al 9 % de los caballos sin uveítis (OR 13,2). Los seropositivos con uveítis tuvieron más riesgo de quedarse ciegos (59 % frente a 24 %; OR 4,4), y los Appaloosa estuvieron sobrerrepresentados (OR 8,3). La serología solo muestra exposición, no que la leptospira sea la causa.
  • Wollanke et al. (2001), estudio transversal en 242 caballos (270 ojos) operados de vitrectomía en Alemania y 39 controles. Se cultivaron leptospiras del vítreo en 120 de 229 caballos con ERU (52 %) y en ningún ojo control. Solo el 76 % de los caballos con cultivo positivo tenía un título en el vítreo al menos 4 veces mayor que en el suero. Son ojos seleccionados para cirugía en una sola clínica.
  • Geiger et al. (2022), estudio retrospectivo de muestras intraoculares de 1387 ojos con ERU, 237 con otras uveítis y 216 sanos de la misma clínica de Múnich. En los ojos con ERU se detectaron anticuerpos frente a leptospiras en el 83 % (por MAT y por ELISA) y ADN por PCR en el 72 %; no hubo anticuerpos en los ojos con otras uveítis ni en los sanos. Los ojos proceden de un centro de referencia en vitrectomía y pueden no representar a la ERU de otras regiones o razas.
  • Sandmeyer et al. (2020), estudio de 145 Appaloosa del oeste de Canadá. El 14 % tenía ERU. La edad (OR 1,15 por año) y el genotipo LP/LP (OR 19,4 frente a lp/lp) aumentaron el riesgo. La muestra es pequeña y de una sola región.
  • Gilger et al. (2010), cohorte de 151 ojos de 133 caballos de EE. UU. y Europa con implante supracoroideo de ciclosporina, seguidos 13–85 meses. Al final del seguimiento conservaba la visión el 78,8 % de los ojos, con 0,09 episodios de uveítis al mes de media. No hubo grupo control.

Referencias

  1. Gilger BC. Equine Ophthalmology, 3rd ed. Wiley-Blackwell (2016)
  2. Gerding JC, Gilger BC. Prognosis and impact of equine recurrent uveitis. Equine Vet J 48:290-8 (2016)
  3. Dwyer AE, Crockett RS, Kalsow CM. Association of leptospiral seroreactivity and breed with uveitis and blindness in horses: 372 cases (1986-1993). J Am Vet Med Assoc 207:1327-31 (1995)
  4. Wollanke B, Rohrbach BW, Gerhards H. Serum and vitreous humor antibody titers in and isolation of Leptospira interrogans from horses with recurrent uveitis. J Am Vet Med Assoc 219:795-800 (2001)
  5. Geiger T, Gerhards H, Bjelica B, et al. Analysis of 1840 Equine Intraocular Fluid Samples for the Presence of Anti-Leptospira Antibodies and Leptospiral DNA and the Correlation to Ophthalmologic Findings in Terms of Equine Recurrent Uveitis (ERU)-A Retrospective Study. Vet Sci 9:448 (2022)
  6. Sandmeyer LS, Kingsley NB, Walder C, et al. Risk factors for equine recurrent uveitis in a population of Appaloosa horses in western Canada. Vet Ophthalmol 23:515-525 (2020)
  7. Gilger BC, Wilkie DA, Clode AB, et al. Long-term outcome after implantation of a suprachoroidal cyclosporine drug delivery device in horses with recurrent uveitis. Vet Ophthalmol 13:294-300 (2010)
Material de estudio. No reemplaza el diagnóstico ni la consulta veterinaria.Editar en GitHub