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Influenza equina

Infección respiratoria aguda y muy contagiosa por el virus de la gripe A H3N8 que se extiende en pocos días por cuadras, hipódromos y competiciones. Rara vez es mortal en adultos, pero obliga a parar a los caballos durante semanas; la vacunación con refuerzos frecuentes y la bioseguridad son la base del control.

Patología · InfecciosaCaballo

Borrador sin revisión veterinaria. El contenido puede tener errores. Se publica para que la comunidad lo revise.

Qué es

La influenza equina es una enfermedad respiratoria causada por el virus de la gripe A equina H3N8 (familia Orthomyxoviridae). Los virus que circulan hoy pertenecen al linaje americano, en sus clados 1 y 2 de Florida, y cambian poco a poco (deriva antigénica), por lo que las cepas de las vacunas deben actualizarse.

Se transmite por aerosoles al toser, por contacto directo y por objetos, personas y vehículos contaminados. El periodo de incubación es corto, de 1 a 3 días, y el virus se multiplica en el epitelio de las vías respiratorias, al que destruye: pierde los cilios y la eliminación mucociliar queda alterada durante semanas, lo que abre paso a infecciones bacterianas secundarias.

Es endémica en casi todo el mundo; algunos países insulares, como Nueva Zelanda e Islandia, se mantienen libres. Es una enfermedad de la lista de la OMSA y de declaración obligatoria en muchos países.

A quién afecta

Caballos, asnos y mulos de cualquier edad. El riesgo es mayor en los no vacunados, en los jóvenes y donde se reúnen caballos de distintos orígenes: hipódromos, ferias, subastas y competiciones. Los caballos vacunados también pueden infectarse si la inmunidad ha bajado o si la cepa de la vacuna no se corresponde bien con la circulante, aunque suelen enfermar con menos gravedad y eliminar menos virus.

Anatomía implicada

  • Tráquea: el virus destruye el epitelio ciliado de la mucosa nasal, la faringe, la tráquea y los bronquios, y causa traqueobronquitis. La tos seca y áspera se debe a esta inflamación, y la falta de cilios explica que la tos dure semanas después de la fiebre.
  • Pulmones: la infección baja a bronquiolos y alvéolos y puede producir una neumonía vírica, sobre todo en potros sin inmunidad, en los que puede ser mortal. Más a menudo se complica con una bronconeumonía bacteriana secundaria, sobre todo por Streptococcus equi subsp. zooepidemicus.

Signos clínicos

  • Inicio brusco de fiebre alta, decaimiento y falta de apetito.
  • Tos seca y áspera, que es el signo más característico y se extiende rápidamente por el grupo.
  • Secreción nasal serosa que se vuelve mucopurulenta si hay infección bacteriana.
  • Aumento de los linfonodos mandibulares, dolor muscular y a veces edema en los miembros.
  • Los adultos sin complicaciones se recuperan en 1 a 3 semanas, pero la tos y la intolerancia al ejercicio pueden durar más.

Diagnóstico

  • PCR en un hisopo nasofaríngeo tomado en los primeros días de fiebre, cuando la eliminación de virus es máxima. También hay pruebas rápidas de antígeno, menos sensibles.
  • Serología pareada (inhibición de la hemaglutinación o hemólisis radial simple) con un aumento del título entre la fase aguda y la convaleciente.
  • La epidemiología ayuda mucho: fiebre y tos en varios caballos a la vez tras una llegada o un evento.
  • Hay que distinguirla del herpesvirus equino 1 y 4, la papera equina y otras infecciones respiratorias.

Tratamiento y prevención

  • Reposo: se recomienda como regla práctica al menos una semana de reposo por cada día de fiebre, para que el epitelio se recupere y evitar complicaciones.
  • Antiinflamatorios no esteroideos para la fiebre y el malestar, buena ventilación y agua y alimento a voluntad. Los antibióticos solo están indicados si hay infección bacteriana secundaria.
  • Vacunación: vacunas inactivadas o de vector recombinante, con cepas actualizadas según las recomendaciones del panel de expertos de la OMSA. Requieren una primovacunación de varias dosis y refuerzos frecuentes, y las federaciones ecuestres y las autoridades de carreras la exigen para competir.
  • Bioseguridad: aislar a los enfermos, poner en cuarentena a los recién llegados, limitar los movimientos durante un brote y extremar la higiene de personas, material y vehículos.
  • El uso de medicamentos en caballos está sujeto a la normativa de cada país y a los tiempos de espera. En la UE el caballo se considera especie de abasto, y su documento de identificación (pasaporte) indica si está excluido del sacrificio para consumo humano, lo que determina qué medicamentos pueden administrarse.

Estudios clave

  • Elliott et al. (2023), revisión sistemática de 43 artículos de vacunación y desafío experimental en équidos sin inmunidad previa, con metaanálisis de 38. La eficacia, medida como reducción de la eliminación de virus, fue de media del 50,03 % (IC 95 %: 23,35–76,71 %) con las vacunas comerciales y del 40,37 % con las experimentales, con un rango del 0 al 100 %; solo 5 estudios lograron una protección completa. La mayoría de los estudios proceden de pocos centros y sus diseños difieren mucho.
  • Cowled et al. (2009), análisis espacial y temporal de la epidemia de Australia de 2007, con casi 10 000 explotaciones infectadas en una población sin inmunidad. La dispersión a distancia se redujo de inmediato tras restringir los movimientos a escala nacional, y el pico de la epidemia pasó antes de que la vacunación de urgencia pudiera generar inmunidad. El número reproductivo efectivo entre explotaciones fue de 2,04 en las zonas periurbanas y de 1,99 en las rurales. Es un estudio descriptivo.
  • Firestone et al. (2011), estudio de casos y controles en 200 explotaciones de Nueva Gales del Sur durante las primeras semanas de la epidemia de 2007, antes de la vacunación. La cercanía a una explotación infectada fue el factor más asociado al contagio, y disponer de un pediluvio antes de la llegada del virus redujo la probabilidad de infección (OR 0,27; IC 95 %: 0,09–0,83), probablemente como reflejo de una mejor bioseguridad general. Los datos se recogieron por entrevista unos dos años después.
  • Barquero et al. (2007), estudio de un brote en caballos de carreras vacunados en Newmarket (Reino Unido) en 2003. Los caballos de 2 años enfermaron menos que los mayores, sobre todo porque se habían vacunado más recientemente, a pesar de tener niveles de anticuerpos parecidos. Los datos respaldaron la vacunación de todo el grupo en cuanto se confirma el brote e indicaron que la vacuna con solo hidróxido de aluminio como adyuvante protegía menos. Es un único brote.
  • Whitlock et al. (2023), estudio descriptivo de la epidemia de 2019 en Gran Bretaña: 412 casos confirmados en 234 explotaciones. El 72 % de los casos no estaban vacunados y el 18 % sí; el 42 % de las explotaciones afectadas había recibido un caballo nuevo en las 2 semanas previas, solo el 23 % ponía en cuarentena a los recién llegados y solo el 57 % de los caballos residentes estaba vacunado. Los datos se recogieron una sola vez por explotación.

Referencias

  1. Sellon DC, Long MT. Equine Infectious Diseases, 2nd ed. Elsevier (2014)
  2. Elliott S, Olufemi OT, Daly JM. Systematic Review of Equine Influenza A Virus Vaccine Studies and Meta-Analysis of Vaccine Efficacy. Viruses 15:2337 (2023)
  3. Cowled B, Ward MP, Hamilton S, et al. The equine influenza epidemic in Australia: spatial and temporal descriptive analyses of a large propagating epidemic. Prev Vet Med 92:60-70 (2009)
  4. Firestone SM, Schemann KA, Toribio JA, et al. A case-control study of risk factors for equine influenza spread onto horse premises during the 2007 epidemic in Australia. Prev Vet Med 100:53-63 (2011)
  5. Barquero N, Daly JM, Newton JR. Risk factors for influenza infection in vaccinated racehorses: lessons from an outbreak in Newmarket, UK in 2003. Vaccine 25:7520-9 (2007)
  6. Whitlock F, Grewar J, Newton R. An epidemiological overview of the equine influenza epidemic in Great Britain during 2019. Equine Vet J 55:153-164 (2023)
Material de estudio. No reemplaza el diagnóstico ni la consulta veterinaria.Editar en GitHub