Estenosis lumbosacra degenerativa
Estrechamiento del canal vertebral y de los agujeros intervertebrales en la unión lumbosacra que comprime las raíces nerviosas de la cola de caballo. Produce dolor lumbosacro y cojera del miembro pélvico en perros de razas grandes de mediana edad.
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Qué es
La estenosis lumbosacra degenerativa (ELSD) es la causa más frecuente de síndrome de cola de caballo en el perro. En la unión L7–S1 se suman varios cambios degenerativos: protrusión Hansen tipo II del disco L7–S1, engrosamiento del ligamento amarillo y de las cápsulas articulares, osteofitos de los procesos articulares e inestabilidad de la articulación. En conjunto estrechan el canal vertebral y los agujeros intervertebrales por donde salen las raíces de L7. Las vértebras lumbosacras transicionales y la osteocondrosis de la placa terminal del sacro predisponen a ella.
A quién afecta
Perros de mediana edad a mayores de razas medianas y grandes, sobre todo el pastor alemán y los perros de trabajo activos. Se afectan con más frecuencia los machos.
Anatomía implicada
En el perro la médula espinal termina aproximadamente a la altura de L6–L7, de modo que el canal de la última vértebra lumbar y del sacro no contiene médula, sino la cola de caballo (cauda equina): las raíces nerviosas de L7 y de los segmentos sacros y caudales, que salen por los agujeros intervertebrales L7–S1 y los agujeros sacros. La articulación lumbosacra es la más móvil de la columna caudal y transmite el empuje de los miembros pélvicos al tronco, lo que explica su tendencia a degenerar. La raíz de L7, que contribuye al nervio ciático, es la que con más frecuencia queda atrapada en el agujero.
Signos clínicos
- Dolor lumbosacro, que se reproduce al presionar la zona lumbosacra, al hiperextender la articulación (prueba de lordosis) o al levantar la cola.
- Resistencia a saltar, subir escaleras o sentarse; rigidez al levantarse.
- Cojera del miembro pélvico por compresión de una raíz nerviosa, a veces con debilidad de la flexión del tarso y reflejo flexor disminuido.
- En casos avanzados: cola baja o débil e incontinencia urinaria o fecal.
Diagnóstico
- Examen neurológico y ortopédico; la displasia de cadera y la enfermedad del ligamento cruzado craneal coexisten a menudo y deben descartarse.
- Radiografías: muestran espondilosis, esclerosis de las placas terminales o un escalón entre L7 y el sacro, pero estos hallazgos son comunes en perros sanos y no son diagnósticos.
- Resonancia magnética (método de elección) o tomografía para mostrar la compresión de la cola de caballo y de los agujeros.
Tratamiento
Conservador: reducción de peso, ejercicio restringido y controlado, AINE y analgésicos, fisioterapia y, en algunos casos, infiltraciones epidurales de corticoides. Quirúrgico en perros con dolor persistente o déficits neurológicos: laminectomía dorsal con o sin discectomía parcial, foraminotomía para el atrapamiento de raíces y técnicas de distracción-fusión cuando predomina la inestabilidad. Los perros de trabajo pueden no volver a su nivel de actividad previo.
Referencias
- Dewey CW, da Costa RC. Practical Guide to Canine and Feline Neurology, 3rd ed. Wiley-Blackwell (2016)
- Meij BP, Bergknut N. Degenerative lumbosacral stenosis in dogs. Vet Clin North Am Small Anim Pract 40(5):983-1009 (2010)
- Fossum TW. Small Animal Surgery, 5th ed. Elsevier (2018)