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Hidatidosis (equinococosis quística)

Zoonosis parasitaria causada por Echinococcus granulosus en sentido amplio. El perro alberga la tenia adulta en el intestino delgado sin enfermar, y el ganado y las personas desarrollan quistes hidatídicos en el hígado y los pulmones. El ciclo se mantiene al dar vísceras crudas a los perros.

Patología · InfecciosaPerroVaca

Borrador sin revisión veterinaria. El contenido puede tener errores. Se publica para que la comunidad lo revise.

Qué es

La hidatidosis o equinococosis quística la causa el complejo Echinococcus granulosus sensu lato, un grupo de cestodos que incluye E. granulosus sensu stricto (el ciclo perro–oveja, responsable de la mayoría de los casos humanos), E. ortleppi, asociado al bovino, E. canadensis y otras especies. Su ciclo de vida necesita dos hospedadores:

  • Hospedador definitivo: el perro y otros cánidos. La tenia adulta, de pocos milímetros, vive en el intestino delgado y elimina huevos con las heces. Los huevos son infectantes desde el momento en que se eliminan y resisten mucho tiempo en el ambiente.
  • Hospedadores intermediarios: la oveja, el bovino, la cabra, el cerdo, el camélido y otros herbívoros, que ingieren los huevos con el pasto o el agua. La oncosfera atraviesa la pared intestinal, llega por la sangre portal al hígado y, si lo supera, a los pulmones, y allí se desarrolla el quiste hidatídico: una vesícula llena de líquido, rodeada de una cápsula fibrosa del hospedador, cuya capa germinativa produce protoescólices.
  • El perro se infecta al comer vísceras crudas con quistes fértiles. El ciclo se mantiene sobre todo en el medio rural, cuando se faena en casa y se dan los hígados y pulmones decomisados a los perros.

Las personas son hospedadores intermediarios accidentales: se infectan al ingerir huevos por contacto con perros infectados o con alimentos, agua o tierra contaminados, y desarrollan quistes, sobre todo en el hígado y los pulmones, que pueden requerir cirugía. La OMS la incluye entre las enfermedades tropicales desatendidas. Es endémica en Sudamérica (Argentina, Chile, Perú, Uruguay y el sur de Brasil), la cuenca del Mediterráneo, Asia central, China y África oriental. En muchos países es de declaración obligatoria y su control sigue programas oficiales con un enfoque de Una Salud.

A quién afecta

Perros con acceso a vísceras crudas de rumiantes: perros de granja y pastores, perros que vagan cerca de mataderos o de lugares donde se faena sin control y perros de zonas rurales endémicas. Lo que determina el riesgo es la alimentación, no la raza.

Anatomía implicada

  • Intestino delgado: las tenias adultas se fijan a la mucosa con los ganchos y las ventosas del escólex, entre las vellosidades y en el fondo de las criptas. Pueden ser miles en un mismo perro y aun así no causar lesiones relevantes. Su localización explica que el perro elimine huevos con las heces durante meses y que el diagnóstico se haga en las heces.

Signos clínicos

El perro infectado no suele mostrar signos, incluso con cargas muy altas. Por eso pasa desapercibido y se convierte en una fuente silenciosa de huevos para el ganado y para las personas de la casa.

Diagnóstico

  • Examen coprológico: los huevos son de tipo tenido y no se distinguen al microscopio de los de Taenia, por lo que este examen no basta.
  • ELISA de coproantígenos: detecta antígenos del parásito en las heces; es útil para el cribado de poblaciones, pero identifica el género y su exactitud es moderada.
  • PCR en heces (copro-PCR): identifica la especie y es más sensible y específica; se usa para confirmar.
  • Purga con arecolina: históricamente se usó en los programas de control y en los estudios epidemiológicos para expulsar y contar las tenias, pero es poco práctica y se ha ido sustituyendo por las pruebas en heces.
  • La necropsia del intestino delgado es la prueba de referencia post mortem.

Tratamiento y control

El prazicuantel elimina las tenias adultas del perro. No destruye los huevos, por lo que las heces de los días siguientes al tratamiento deben recogerse y eliminarse con cuidado. Si el perro sigue comiendo vísceras crudas se reinfecta enseguida, y por eso los programas de control tratan a los perros de forma repetida, a intervalos más cortos que el tiempo que tarda el parásito en volver a producir huevos.

El control se basa en varias medidas a la vez:

  • Desparasitar periódicamente a los perros con prazicuantel.
  • Impedir que los perros coman vísceras crudas: no darles los órganos decomisados, eliminarlos de forma segura (enterrarlos, incinerarlos o cocerlos) y controlar la faena domiciliaria.
  • Inspección en el matadero y decomiso de los órganos con quistes.
  • Vacunar a las ovejas con la vacuna EG95, que protege al hospedador intermediario y ya se usa en programas de Argentina y Chile.
  • Control de la población canina, educación sanitaria e higiene: lavarse las manos tras tocar perros y lavar bien las verduras.

En la vaca

El bovino es un hospedador intermediario. Se infecta al ingerir huevos con el pasto o el agua contaminados por heces de perro, y desarrolla quistes hidatídicos que crecen despacio durante meses o años. En el bovino muchos quistes son estériles (no producen protoescólices), aunque la proporción varía según la especie de Echinococcus; E. ortleppi, adaptado al bovino, sí forma quistes fértiles.

  • Hígado: es el primer filtro tras la absorción intestinal y una de las dos localizaciones principales. Los quistes forman vesículas redondeadas, de paredes blanquecinas y contenido líquido, en la superficie y en el interior del parénquima, y llevan al decomiso del órgano.
  • Pulmones: el segundo filtro. En el bovino los quistes pulmonares son muy frecuentes y, según la región, pueden superar a los hepáticos.

La infección casi nunca causa signos y se detecta en la inspección en el matadero, mediante la observación, la palpación y la incisión del hígado y los pulmones; hay que distinguir los quistes de los abscesos, de los granulomas de la tuberculosis y de otras lesiones. Las pruebas serológicas no son fiables en el ganado. No se trata. Las pérdidas proceden sobre todo del decomiso de vísceras. La prevalencia en el matadero es un buen indicador de la transmisión en la zona y de la eficacia de los programas, y lo esencial es que los órganos decomisados se eliminen de forma que los perros no puedan comerlos.

Estudios clave

  • Possenti et al. (2016), revisión sistemática y metaanálisis de 37 estudios (8 de casos y controles y 29 transversales) sobre los factores de riesgo de la hidatidosis humana. En los estudios de casos y controles, aumentaban el riesgo tener perros que vagan libremente (OR 5,23; IC 95 %: 2,45–11,14), alimentar a los perros con vísceras (OR 4,69; IC 95 %: 3,02–7,29), faenar en casa (OR 4,67; IC 95 %: 2,02–10,78), tener perro (OR 3,54), vivir en zonas rurales (OR 1,83) y los ingresos bajos (OR 1,68). Son estudios observacionales y heterogéneos, pero confirman la base del ciclo.
  • Hartnack et al. (2013), evaluación bayesiana de clases latentes de tres pruebas diagnósticas en perros del altiplano tibetano, sin asumir una prueba de referencia perfecta. Para E. granulosus, la copro-PCR tuvo una sensibilidad del 84 % y una especificidad del 83 %; el ELISA de coproantígenos, del 57 % y el 69 %; y la purga con arecolina, una sensibilidad del 85 % asumiendo una especificidad del 100 %. Es una sola región, donde coexiste E. multilocularis.
  • Amarir et al. (2021), ensayo de campo de cuatro años en el Atlas Medio de Marruecos. De 402 corderos vacunados con EG95 y 395 controles, hacia los cuatro años de edad tenían quistes viables el 9,37 % de los vacunados frente al 72,82 % de los controles, y el número de quistes viables se redujo un 97 % aproximadamente. Tratar con prazicuantel cada 4 meses al 91 % de los perros con dueño bajó la proporción de perros infectados del 35 % al 12 %, pero el riesgo de reinfección fue del 4 % al mes y no redujo la transmisión a las ovejas ni mejoró el efecto de la vacuna, probablemente porque los perros sin dueño y los cánidos silvestres no se trataron. Desparasitar solo a los perros con dueño a ese intervalo no bastó. Es un único ensayo en una región.
  • Tamarozzi et al. (2020), revisión sistemática de 79 publicaciones sobre la hidatidosis en los países mediterráneos europeos y los Balcanes entre 2000 y 2019. La incidencia humana anual media por región fue de 0,10 a 7,74 por 100 000 habitantes y la prevalencia osciló entre el 0,003 % y el 64,09 % en el bovino, entre el 0,004 % y el 68,73 % en la oveja y entre el 0 % y el 31,86 % en el perro, con los valores más altos en el sur y las islas de Italia, el centro de España, Rumanía y Bulgaria. Los datos del bovino se parecieron más a los humanos que los de la oveja y el perro. Los datos eran muy heterogéneos y con mucha infranotificación.
  • Larrieu y Zanini (2012), análisis crítico de los programas de control en Sudamérica entre 1974 y 2010. Tras 30 años de uso del prazicuantel ninguna zona endémica había logrado la erradicación y el impacto en la enfermedad humana había sido escaso; el principal obstáculo fue mantener la desparasitación de los perros rurales 8 veces al año durante muchos años. Algunas zonas de Argentina redujeron la transmisión a las personas con estrategias más sencillas basadas en el trabajo de campo continuo con la comunidad. Es una revisión narrativa de programas; se incluye porque no hay una revisión sistemática de la región.

Referencias

  1. Sykes JE. Greene's Infectious Diseases of the Dog and Cat, 5th ed. Elsevier (2021)
  2. Constable PD, Hinchcliff KW, Done SH, et al. Veterinary Medicine: A textbook of the diseases of cattle, horses, sheep, pigs, and goats, 11th ed. Elsevier (2017)
  3. Possenti A, Manzano-Román R, Sánchez-Ovejero C, et al. Potential Risk Factors Associated with Human Cystic Echinococcosis: Systematic Review and Meta-analysis. PLoS Negl Trop Dis 10:e0005114 (2016)
  4. Hartnack S, Budke CM, Craig PS, et al. Latent-class methods to evaluate diagnostics tests for Echinococcus infections in dogs. PLoS Negl Trop Dis 7:e2068 (2013)
  5. Amarir F, Rhalem A, Sadak A, et al. Control of cystic echinococcosis in the Middle Atlas, Morocco: Field evaluation of the EG95 vaccine in sheep and cesticide treatment in dogs. PLoS Negl Trop Dis 15:e0009253 (2021)
  6. Tamarozzi F, Legnardi M, Fittipaldo A, et al. Epidemiological distribution of Echinococcus granulosus s.l. infection in human and domestic animal hosts in European Mediterranean and Balkan countries: A systematic review. PLoS Negl Trop Dis 14:e0008519 (2020)
  7. Larrieu E, Zanini F. Critical analysis of cystic echinococcosis control programs and praziquantel use in South America, 1974-2010. Rev Panam Salud Publica 31:81-7 (2012)
Material de estudio. No reemplaza el diagnóstico ni la consulta veterinaria.Editar en GitHub