Tuberculosis bovina
Infección crónica por Mycobacterium bovis que forma granulomas caseosos, sobre todo en los pulmones y en los ganglios linfáticos de la cabeza y el tórax. Es una zoonosis de declaración obligatoria y se controla con programas oficiales basados en la prueba de la tuberculina y el sacrificio de los reactores.
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Qué es
La tuberculosis bovina es una enfermedad crónica causada por Mycobacterium bovis, miembro del complejo Mycobacterium tuberculosis; M. caprae produce un cuadro similar. El bovino se infecta sobre todo por inhalación de aerosoles de animales infectados, en contacto estrecho y en alojamientos cerrados; los terneros también pueden infectarse por vía digestiva, con leche contaminada. La bacteria persiste dentro de los macrófagos y provoca una respuesta inmunitaria celular que forma el tubérculo: un granuloma con centro de necrosis caseosa, que con el tiempo se mineraliza y se rodea de una cápsula fibrosa. Desde el foco inicial y su ganglio regional la infección puede extenderse a otros órganos (tuberculosis generalizada o miliar).
En algunas regiones hay reservorios silvestres que dificultan la erradicación, como el tejón en el Reino Unido e Irlanda, el jabalí y el ciervo en la península ibérica o el ciervo de cola blanca en Norteamérica. Es una zoonosis: las personas se infectan sobre todo por consumir leche cruda o productos lácteos sin pasteurizar y, en menor medida, por aerosoles en granjas y mataderos.
A quién afecta
Bovinos de cualquier edad y aptitud, más a menudo adultos, en especial en explotaciones lecheras grandes y estabuladas o que compran animales con frecuencia. La prevalencia varía mucho según el país: varios países están oficialmente libres, mientras que en otros es endémica. Otros rumiantes domésticos y silvestres, el cerdo y las personas también pueden infectarse.
Anatomía implicada
- Pulmones: el foco primario más habitual es un granuloma en el parénquima pulmonar junto con la lesión de su ganglio regional (complejo primario). Los tubérculos son nódulos firmes, de color blanco amarillento, con contenido caseoso y a veces calcificado; en la fase avanzada pueden confluir y formar cavernas que se abren a los bronquios.
- Tráquea y bronquios: cuando las lesiones se comunican con las vías aéreas, el animal elimina bacilos con las secreciones respiratorias y la tos (tuberculosis "abierta"), que es la principal vía de contagio entre bovinos. Los ganglios traqueobronquiales y mediastínicos, situados junto a la bifurcación traqueal y en el mediastino, se afectan con mucha frecuencia; cuando están muy aumentados pueden comprimir la tráquea o el esófago y causar disnea o timpanismo.
Signos clínicos
La gran mayoría de los animales infectados no muestra signos y solo se detecta con las pruebas oficiales o en el matadero. En la enfermedad avanzada aparecen adelgazamiento progresivo, fiebre fluctuante, tos crónica húmeda e intermitente, disnea, aumento de tamaño de los ganglios linfáticos superficiales y timpanismo ruminal recurrente por compresión del esófago. La afectación de la ubre produce una mastitis con induración y eliminación de bacilos por la leche.
Diagnóstico
- Prueba de la tuberculina intradérmica: es la base de los programas oficiales. Se inyecta tuberculina en la piel del cuello (o del pliegue caudal en algunos países) y se mide el engrosamiento de la piel a las 72 horas. La prueba comparada, con tuberculina bovina y aviar, ayuda a distinguir la sensibilización por micobacterias ambientales o por M. avium subsp. paratuberculosis.
- Interferón gamma en sangre: prueba complementaria que, usada junto con la tuberculina, aumenta la detección de animales infectados.
- Inspección en el matadero, histopatología y cultivo: las lesiones sospechosas se confirman con histopatología (granulomas con bacilos ácido-alcohol resistentes en la tinción de Ziehl-Neelsen), cultivo micobacteriano y PCR.
- Las pruebas pueden fallar al principio de la infección y en animales muy avanzados que ya no reaccionan a la tuberculina (anergia).
Tratamiento y control
No se trata: en la mayoría de los países el tratamiento de los bovinos está prohibido y la enfermedad es de declaración obligatoria. El control se basa en programas oficiales de diagnóstico y sacrificio de los animales reactores, con restricciones de movimiento de los rebaños afectados, pruebas antes de los traslados, investigación epidemiológica de los focos, vigilancia en el matadero y, donde existen, medidas frente a los reservorios silvestres. La pasteurización de la leche protege a las personas. La vacuna BCG protege parcialmente a los bovinos, pero interfiere con la prueba de la tuberculina, por lo que en muchos países no está permitida.
Estudios clave
- Nuñez-Garcia et al. (2018), metaanálisis bayesiano de la sensibilidad y la especificidad de 14 pruebas diagnósticas, con datos publicados entre 1934 y 2009 en el Reino Unido e Irlanda. La prueba intradérmica comparada con interpretación estándar tuvo una sensibilidad mediana de solo 0,50 (intervalo de credibilidad del 95 %: 0,26–0,78) y una especificidad de 1,00. El interferón gamma tuvo una sensibilidad de 0,67 con tuberculinas y de 0,78 con los antígenos ESAT-6/CFP-10, con especificidades de 0,98 y 0,99. La prueba es muy fiable cuando da positivo, pero deja sin detectar a muchos animales infectados.
- Willgert et al. (2025), revisión sistemática de 91 estudios sobre el impacto de la tuberculosis en la salud, el bienestar y la producción. El 87 % de los animales positivos no tenía signos clínicos, lo que facilita la difusión silenciosa sin vigilancia rutinaria, y el 46 % presentaba lesiones visibles en la inspección post mortem. Los datos eran escasos y a veces contradictorios.
- Collins et al. (2022), revisión sistemática y metaanálisis de 83 estudios sobre M. bovis en la leche. La prevalencia fue del 5 % en la leche de vacas individuales, del 8 % en las vacas positivas a la tuberculina y del 5 % en la leche de tanque, con gran heterogeneidad entre estudios. Respalda el riesgo zoonótico de la leche cruda.
- Müller et al. (2013), revisión sistemática de la tuberculosis zoonótica humana en 61 países. Fuera de África, la proporción mediana de casos de tuberculosis humana debidos a M. bovis o M. caprae fue de hasta el 1,4 %; en los países africanos estudiados, del 2,8 %, con una estimación aproximada de 7 casos por 100 000 habitantes al año. Faltaban datos de muchas regiones.
- Fromsa et al. (2024), experimento de transmisión natural en Etiopía con terneros vacunados y no vacunados expuestos durante un año. La BCG redujo la infección de los vacunados en un 58 %, la transmisión desde los vacunados que se infectaron en un 74 % y en conjunto un 89 %. Es un único experimento, realizado en un solo país.
Referencias
- Constable PD, Hinchcliff KW, Done SH, et al. Veterinary Medicine: A textbook of the diseases of cattle, horses, sheep, pigs, and goats, 11th ed. Elsevier (2017)
- Nuñez-Garcia J, Downs SH, Parry JE, et al. Meta-analyses of the sensitivity and specificity of ante-mortem and post-mortem diagnostic tests for bovine tuberculosis in the UK and Ireland. Prev Vet Med 153:94-107 (2018)
- Willgert K, Cliff M, Meinke S, et al. Burden of Bovine Tuberculosis on Animal Health, Welfare and Production: A Systematic Review. Transbound Emerg Dis 2025:6541298 (2025)
- Collins ÁB, Floyd S, Gordon SV, et al. Prevalence of Mycobacterium bovis in milk on dairy cattle farms: An international systematic literature review and meta-analysis. Tuberculosis (Edinb) 132:102166 (2022)
- Müller B, Dürr S, Alonso S, et al. Zoonotic Mycobacterium bovis-induced tuberculosis in humans. Emerg Infect Dis 19:899-908 (2013)
- Fromsa A, Willgert K, Srinivasan S, et al. BCG vaccination reduces bovine tuberculosis transmission, improving prospects for elimination. Science 383:eadl3962 (2024)