Megaesófago
Dilatación generalizada y pérdida de motilidad del esófago. El alimento y el agua se acumulan y se regurgitan, y la neumonía por aspiración es la complicación principal. Puede ser congénito o adquirido.
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Qué es
El megaesófago es una dilatación difusa del esófago con peristaltismo ausente o ineficaz, de modo que lo que se traga no llega al estómago. Es un síndrome más que una enfermedad única:
- Idiopático congénito: aparece en el destete, cuando los cachorros empiezan a comer alimento sólido.
- Adquirido secundario: causado por una enfermedad neuromuscular o sistémica, de las cuales la más importante es la miastenia grave (focal o generalizada); otras son el hipoadrenocorticismo, las polimiopatías y polineuropatías y algunas intoxicaciones.
- Adquirido idiopático: la forma más común en perros adultos, sin causa identificada.
Debe distinguirse de una dilatación segmentaria craneal a una obstrucción, como una anomalía del anillo vascular (arco aórtico derecho persistente) en la base del corazón, un cuerpo extraño esofágico o una estenosis.
A quién afecta
Las formas congénitas se describen con más frecuencia en el setter irlandés, pastor alemán, gran danés, labrador retriever, terranova, schnauzer miniatura y fox terrier de pelo duro. Las formas adquiridas afectan a perros adultos, sobre todo de razas grandes.
Anatomía implicada
- Esófago: en el perro es de músculo estriado en toda su longitud, por lo que las enfermedades del músculo esquelético y de la unión neuromuscular (miastenia grave) lo afectan. La dilatación abarca los segmentos cervical y torácico hasta el cardias.
- Pulmones: el material regurgitado se aspira, por lo general hacia los lóbulos declives (medio derecho, craneal derecho y craneal izquierdo).
Signos clínicos
Regurgitación: expulsión pasiva y sin esfuerzo de alimento sin digerir o líquido, a menudo de forma tubular y cubierto de moco, sin el esfuerzo abdominal del vómito, en momentos variables tras la comida. Pérdida de peso o mal crecimiento con buen apetito y, a veces, un abultamiento visible en la entrada del tórax. La tos, la fiebre y la disnea indican neumonía por aspiración. La miastenia generalizada añade debilidad inducida por el ejercicio.
Diagnóstico
- Radiografías simples de tórax: esófago lleno de gas, líquido o alimento que delimita dorsalmente la tráquea (la "banda traqueal") y cuyas paredes divergen hacia el diafragma; también muestran la neumonía por aspiración.
- Estudios de contraste o fluoroscopia: confirman el trastorno de motilidad y descartan lesiones segmentarias; el bario conlleva riesgo de aspiración.
- Búsqueda de la causa: anticuerpos séricos contra el receptor de acetilcolina (miastenia grave), cortisol basal o prueba de estimulación con ACTH (hipoadrenocorticismo), creatina cinasa, pruebas tiroideas y examen neurológico.
- Endoscopia: para cuerpos extraños, estenosis o esofagitis.
Tratamiento
Se trata la causa cuando se encuentra (por ejemplo, piridostigmina en la miastenia grave). Por lo demás, el manejo es de soporte y de por vida: alimentar al perro en posición vertical (por ejemplo, en una silla de Bailey) y mantenerlo erguido 10–20 minutos tras la comida, ajustar la consistencia del alimento a la que mejor tolere y tratar pronto la neumonía por aspiración. Cuando la alimentación oral fracasa se puede colocar una sonda de gastrostomía. El pronóstico depende de la causa y de la frecuencia de las neumonías por aspiración; algunos cachorros con la forma congénita mejoran con la edad.
Referencias
- Washabau RJ, Day MJ. Canine and Feline Gastroenterology. Elsevier (2013)
- Nelson RW, Couto CG. Small Animal Internal Medicine, 6th ed. Elsevier (2019)