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Epilepsia idiopática

El trastorno neurológico crónico más frecuente del perro. Crisis epilépticas recurrentes sin lesión estructural encefálica ni causa metabólica identificable, con base genética o sospecha de ella. Es un diagnóstico de exclusión.

Patología · Congénita / del desarrolloPerro

Borrador sin revisión veterinaria. El contenido puede tener errores. Se publica para que la comunidad lo revise.

Qué es

La epilepsia es una enfermedad del encéfalo caracterizada por una predisposición duradera a generar crisis epilépticas, definida en la práctica como al menos dos crisis no provocadas separadas por más de 24 horas. El grupo internacional de trabajo en epilepsia veterinaria (IVETF) la clasifica según la causa en idiopática (genética, con sospecha genética o de causa desconocida, sin lesión estructural) o estructural (causada por una lesión encefálica como un tumor, una inflamación, una malformación o un evento vascular). Las crisis causadas por problemas extracraneales —hipoglucemia, encefalopatía hepática, alteraciones electrolíticas, tóxicos— son crisis reactivas y no constituyen epilepsia.

A quién afecta

Típicamente perros con una primera crisis entre los 6 meses y los 6 años de edad aproximadamente. Se ha demostrado o se sospecha una base genética en muchas razas, entre ellas el pastor belga, border collie, pastor australiano, labrador y golden retriever, beagle, bóxer, boyero de Berna, lagotto romagnolo, lebrel irlandés, caniche estándar y dálmata.

Anatomía implicada

  • Encéfalo: las crisis se originan en la corteza cerebral (prosencéfalo) como una actividad neuronal anormal, excesiva y sincrónica. En la epilepsia idiopática el encéfalo es estructuralmente normal en las pruebas de imagen y en el examen macroscópico. Las crisis prolongadas o en racimo pueden causar daño secundario, por ejemplo en el hipocampo y el lóbulo piriforme.

Signos clínicos

Las crisis pueden ser generalizadas desde el inicio (las más comunes son tónico-clónicas: pérdida de conciencia, pedaleo o rigidez de los miembros, masticación, salivación, micción y defecación) o focales (signos motores en una parte del cuerpo, como espasmos faciales, o signos autonómicos o conductuales), con o sin generalización posterior. Puede haber un pródromo (inquietud, búsqueda de atención) antes de la crisis y le sigue una fase posictal (desorientación, ceguera aparente, ataxia, hambre o sed) que dura de minutos a horas. Entre crisis el perro es neurológicamente normal. Las crisis en racimo (dos o más en 24 horas) y el estado epiléptico (una crisis de más de 5 minutos o crisis repetidas sin recuperación entre ellas) son urgencias.

Diagnóstico

  • Anamnesis y video de los episodios, para distinguir las crisis del síncope, los trastornos del movimiento o los ataques vestibulares.
  • Exploración física y neurológica interictal normales: un déficit neurológico entre crisis apunta a una causa estructural.
  • Pruebas de laboratorio: hemograma, bioquímica (con glucosa y electrolitos), ácidos biliares o amoníaco y urianálisis para descartar crisis reactivas.
  • Niveles de confianza del IVETF: el nivel I se basa en lo anterior junto con la edad de inicio; el nivel II añade una resonancia magnética encefálica y un análisis de líquido cefalorraquídeo normales; el nivel III añade alteraciones electroencefalográficas características.

Tratamiento

La medicación anticonvulsiva suele iniciarse cuando el perro ha tenido dos o más crisis en seis meses, cualquier racimo o estado epiléptico, o signos posictales graves o que empeoran. Los fármacos de primera línea son el fenobarbital, la imepitoína y el bromuro de potasio; se añaden levetiracetam u otros cuando el control es insuficiente. El objetivo es reducir la frecuencia y la gravedad de las crisis con efectos adversos aceptables; solo una parte de los perros queda totalmente libre de crisis. El seguimiento incluye un diario de crisis y concentraciones séricas de los fármacos. Para los racimos, el tutor puede disponer en casa de diazepam rectal o midazolam intranasal. Los perros afectados no deben usarse como reproductores.

Referencias

  1. Berendt M, Farquhar RG, Mandigers PJJ, et al. International veterinary epilepsy task force consensus report on epilepsy definition, classification and terminology in companion animals. BMC Vet Res 11:182 (2015)
  2. Dewey CW, da Costa RC. Practical Guide to Canine and Feline Neurology, 3rd ed. Wiley-Blackwell (2016)
Material de estudio. No reemplaza el diagnóstico ni la consulta veterinaria.Editar en GitHub