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Cuerpo extraño gastrointestinal

Objetos ingeridos que se alojan en el esófago, el estómago o el intestino y causan obstrucción. Los cuerpos extraños lineales fruncen el intestino y pueden perforarlo. Es un motivo frecuente de cirugía abdominal en perros y gatos jóvenes.

Patología · TraumáticaPerroGato

Borrador sin revisión veterinaria. El contenido puede tener errores. Se publica para que la comunidad lo revise.

Qué es

Los perros tragan con frecuencia objetos no digeribles: huesos, juguetes, pelotas, piedras, mazorcas de maíz, carozos de fruta, calcetines y otras telas, cordeles o cuerdas. Los objetos pequeños salen con las heces; los grandes se detienen donde el tubo digestivo se estrecha. La obstrucción mecánica hace que se acumulen líquido y gas proximalmente, con vómitos, deshidratación y alteraciones electrolíticas y ácido-base. La presión sobre la pared causa isquemia, necrosis y perforación, con peritonitis séptica. Los cuerpos extraños lineales (cordeles, tela) se anclan en un punto —a menudo el píloro o la base de la lengua— mientras el peristaltismo va recogiendo el intestino a lo largo de ellos, de modo que el intestino se frunce (plegamiento) y el objeto corta el borde mesentérico.

A quién afecta

Perros de cualquier edad, pero con más frecuencia perros jóvenes y razas propensas a morder y tragar objetos, como los retrievers. Los perros que comen basura o huesos tienen riesgo de cuerpos extraños esofágicos.

Anatomía implicada

  • Esófago: los objetos (a menudo huesos) se alojan en la entrada del tórax, sobre la base del corazón o justo craneal al cardias, donde el esófago no puede dilatarse tanto.
  • Estómago: muchos objetos quedan allí largo tiempo con vómitos intermitentes; el píloro es un punto frecuente de obstrucción y de anclaje.
  • Intestino delgado: la localización más común de la obstrucción, por lo general el yeyuno; los cuerpos lineales fruncen el duodeno y el yeyuno.

Signos clínicos

Vómitos (agudos y repetidos en la obstrucción proximal completa, intermitentes en la parcial o en los cuerpos gástricos), anorexia, decaimiento, dolor abdominal y deshidratación; a veces diarrea. Los cuerpos extraños esofágicos causan ptialismo, náuseas, regurgitación y degluciones repetidas. La fiebre, el colapso y el dolor intenso sugieren perforación y peritonitis. Los cuerpos lineales pueden verse bajo la lengua.

Diagnóstico

  • Anamnesis de objetos mordidos o desaparecidos.
  • Palpación abdominal: a veces se palpa el objeto o un intestino fruncido.
  • Radiografías: objetos radiopacos; en la obstrucción, asas de intestino delgado distendidas por gas de forma segmentaria (con una clara diferencia de diámetro entre asas dilatadas y normales); en los cuerpos lineales, asas agrupadas con pequeñas burbujas de gas en forma de coma. El gas libre abdominal indica perforación.
  • Ecografía: identifica objetos radiolúcidos, el plegamiento, el grosor de la pared y el líquido peritoneal.
  • Estudios de contraste o endoscopia en casos seleccionados.

Tratamiento

Tras estabilizar líquidos y electrolitos: extracción endoscópica de los cuerpos extraños esofágicos y de muchos gástricos. Los objetos que no se pueden sacar por endoscopia se extraen quirúrgicamente mediante gastrotomía o enterotomía; el intestino no viable se reseca con enterectomía y anastomosis. Los cuerpos lineales requieren liberar el punto de anclaje y a menudo varias enterotomías. La peritonitis se maneja con lavado, drenaje y antibióticos. No se aconseja inducir el vómito con objetos cortantes o grandes. El pronóstico es bueno cuando se trata antes de la perforación.

En el gato

En el gato predominan los cuerpos extraños lineales: hilo de coser (a veces todavía con la aguja), lana, cintas, gomas, espumillón y cordones. El hilo suele quedar anclado bajo la lengua, enrollado alrededor de su base, o en el píloro, mientras el resto avanza por el intestino y lo frunce. Por eso hay que examinar siempre la base de la lengua en un gato con vómitos, levantándola con cuidado o bajo sedación. Las bolas de pelo (tricobezoares) también pueden causar obstrucción, y los gatos jóvenes tragan pequeños juguetes.

Los signos pueden ser más discretos que en el perro: anorexia, letargo, salivación, intentos de tragar y vómitos intermitentes. En la radiografía los cuerpos lineales muestran asas de intestino agrupadas con pequeñas burbujas de gas; la ecografía es muy útil. Nunca se debe tirar del hilo que asoma por la boca o el ano, porque puede cortar el intestino; en gatos estables con un hilo reciente anclado bajo la lengua y sin plegamiento intestinal se puede cortar allí y vigilar de cerca, pero si no avanza o aparecen signos de obstrucción se opera sin demora. El pronóstico es bueno si se trata antes de la perforación.

Estudios clave en el gato

  • Felts et al. (1984), revisión de 64 gatos con hilo o agujas de coser como cuerpo extraño gastrointestinal. La mayoría tenía menos de 4 años. La exploración de la boca junto con la palpación abdominal permitió el diagnóstico en cerca del 75 % de los casos, y las radiografías simples contribuyeron en el 86 % de los gatos en que se hicieron. Se necesitó cirugía en el 96,9 %; el 83,9 % de los operados evolucionó bien, pero solo se recuperó alrededor de la mitad de los que tenían laceraciones intestinales.
  • Basher y Fowler (1987), 24 gatos con cuerpos extraños lineales. Nueve expulsaron el hilo con manejo conservador en 1–3 días; 10 tratados primero de forma conservadora necesitaron cirugía porque empeoraron o el hilo no avanzó, y 5 se operaron desde el principio. Los que se resolvieron sin cirugía llevaban menos tiempo enfermos y tenían menos dolor abdominal y menos plegamiento palpable. Ninguno murió. Es una serie pequeña y antigua.
  • Hayes (2009), estudio retrospectivo de 208 perros y gatos en atención primaria. En los gatos, la supervivencia fue del 100 % con cuerpos extraños no lineales y del 63 % con los lineales. La mayor duración de los signos, el cuerpo extraño lineal y las intervenciones intestinales múltiples se asociaron a una mayor mortalidad.
  • Gollnick et al. (2023), 56 gatos operados en un hospital universitario, 38 con cuerpos extraños no lineales y 18 con lineales. Todos sobrevivieron y ninguno desarrolló peritonitis séptica; los lineales requirieron cirugías más largas y tuvieron más infecciones de la herida quirúrgica.
  • Miller et al. (2024), 169 gatos operados por obstrucción del intestino delgado por cuerpo extraño. La supervivencia hasta el alta y las complicaciones no difirieron entre cuerpos extraños lineales y no lineales, la dehiscencia intestinal ocurrió solo en 2 gatos y una técnica con sonda de goma roja permitió extraer los cuerpos lineales en 20 de 24 intentos.

Referencias

  1. Fossum TW. Small Animal Surgery, 5th ed. Elsevier (2018)
  2. Washabau RJ, Day MJ. Canine and Feline Gastroenterology. Elsevier (2013)
  3. Hayes G. Gastrointestinal foreign bodies in dogs and cats: a retrospective study of 208 cases. J Small Anim Pract 50:576-583 (2009)
  4. Felts JF, Fox PR, Burk RL. Thread and sewing needles as gastrointestinal foreign bodies in the cat: a review of 64 cases. J Am Vet Med Assoc 184:56-59 (1984)
  5. Basher AW, Fowler JD. Conservative versus surgical management of gastrointestinal linear foreign bodies in the cat. Vet Surg 16:135-138 (1987)
  6. Gollnick HR, Schmiedt CW, Wallace ML, et al. Retrospective evaluation of surgical treatment of linear and discrete gastrointestinal foreign bodies in cats: 2009-2021. J Feline Med Surg 25:1098612X231178140 (2023)
  7. Miller AK, Regier PJ, Ham KM, et al. Linear and discrete foreign body small intestinal obstruction outcomes, complication risk factors, and single incision red rubber catheter technique success in cats. Vet Surg 53:1256-1265 (2024)
Material de estudio. No reemplaza el diagnóstico ni la consulta veterinaria.Editar en GitHub