Fractura de fémur
Pérdida de continuidad del fémur, casi siempre por traumatismo de alta energía. Es una de las fracturas de hueso largo más frecuentes del perro y del gato, y requiere fijación interna.
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Qué es
Solución de continuidad del fémur. La causa más habitual es el traumatismo de alta energía (atropello, caída desde altura, disparo), aunque también existen fracturas patológicas sobre hueso debilitado por un tumor o por enfermedad metabólica. El fémur está rodeado por completo de masa muscular, lo que tiene dos consecuencias: la fractura se acompaña de un gran hematoma y de desplazamiento por tracción muscular, y no puede inmovilizarse desde fuera con vendajes o férulas.
A quién afecta
Cualquier perro puede sufrirla, pero predominan los animales jóvenes, más activos y con más acceso a la calle. En los cachorros con fisis abiertas la zona más débil no es la diáfisis sino el cartílago de crecimiento, de ahí que en ellos sean típicas las fracturas fisarias.
Clasificación por localización
- Proximales: fractura de la fisis capital (deslizamiento de la epífisis de la cabeza), del cuello femoral, trocantéricas y subtrocantéricas.
- Diafisarias: las más numerosas. Se describen por su tercio (proximal, medio, distal) y su trazo: transversas, oblicuas, espirales o conminutas; cerradas o abiertas.
- Distales: supracondíleas, condíleas y fracturas de la fisis distal, la localización fisaria más frecuente del perro.
Fracturas fisarias (Salter-Harris)
En el perro en crecimiento se aplica la clasificación de Salter-Harris: tipo I a través de la fisis; tipo II a través de la fisis con un fragmento metafisario (la más común en el fémur distal); tipo III con extensión a la epífisis; tipo IV a través de epífisis, fisis y metáfisis; tipo V por aplastamiento de la fisis. La fractura de la fisis capital suele ser de tipo I. Cualquiera de ellas puede provocar el cierre prematuro de la fisis, con acortamiento o deformidad angular del miembro.
Signos clínicos y diagnóstico
Cojera sin apoyo, tumefacción del muslo, dolor, crepitación y acortamiento aparente del miembro. Antes de centrarse en la fractura hay que estabilizar al paciente y descartar lesiones torácicas, abdominales y del tracto urinario, frecuentes en el mismo accidente. Se necesitan dos proyecciones radiográficas ortogonales que incluyan la cadera y la rodilla; en cachorros la fractura de la fisis capital puede pasar inadvertida en la proyección ventrodorsal estándar y verse mejor en la proyección en rana.
Tratamiento
El tratamiento es quirúrgico casi siempre. Las opciones dependen de la localización, el trazo, el tamaño y la edad del paciente:
- Diáfisis: clavo intramedular con cerclajes en fracturas oblicuas largas; clavo intramedular combinado con placa ("plate-rod") o placa sola en las conminutas; clavo bloqueado; fijador externo en configuraciones limitadas por la masa muscular.
- Fisis distal: agujas cruzadas o clavos de Rush, atravesando la fisis lo menos posible.
- Fisis capital y cuello: agujas paralelas o tornillo de compresión; cuando la reconstrucción no es viable, artroplastia por escisión de la cabeza femoral o prótesis.
Entre las complicaciones destacan la contractura del cuádriceps en cachorros con fracturas distales inmovilizados demasiado tiempo, la lesión del nervio ciático al introducir clavos por la fosa trocantérica, y la mala unión o la no unión.
En el gato
El fémur es uno de los huesos largos que el gato se fractura con más frecuencia, sobre todo en atropellos y, en menor medida, en caídas desde altura. Son frecuentes las lesiones concurrentes de la pelvis, del tórax y de la vejiga.
- Anatomía: el fémur del gato es relativamente recto y tiene un canal medular de diámetro bastante uniforme, lo que facilita el uso de clavos intramedulares, clavos bloqueados y la combinación de clavo y placa; se dispone de placas y tornillos de pequeño tamaño adecuados a su hueso.
- Fracturas fisarias capitales: además de las traumáticas, en gatos machos jóvenes, castrados y con sobrepeso aparecen deslizamientos espontáneos de la epífisis capital sin traumatismo (displasia fisaria capital femoral).
- Fracturas proximales irreparables: la artroplastia por escisión de la cabeza y el cuello del fémur da muy buenos resultados funcionales en el gato por su bajo peso.
La consolidación suele ser buena, aunque la no unión es posible en fracturas mal estabilizadas. La contractura del cuádriceps tras fracturas distales en gatitos inmovilizados también se ha descrito, por lo que se evita la inmovilización externa prolongada.
Estudios clave en el gato
- Könning et al. (2013), 106 casos de fractura diafisaria de fémur en gatos reparados con fijador externo (30), placa (20) o placa con clavo intramedular (56). Todos los métodos consiguieron la consolidación sin diferencias en el tiempo necesario. El fijador externo tuvo más complicaciones en total pero menos complicaciones mayores, y la combinación placa-clavo tuvo menos complicaciones en total. Es retrospectivo y el método no se asignó al azar.
- Marturello et al. (2021), estudio prospectivo de 30 fracturas en 29 gatos (el 53,3 % de fémur) tratadas con un clavo encerrojado de estabilidad angular. La unión clínica llegó a las 7,2 semanas de media, todos los gatos recuperaron la función completa del miembro y no hubo complicaciones mayores. No tiene grupo control.
- Mund et al. (2023), 67 gatos (48 fémures) tratados con un clavo encerrojado de titanio de 3,5 mm. Hubo complicaciones en 11 de 67 fracturas, mayores en 8 (sobre todo rotura de tornillos o del clavo), y se asociaron al tipo de fractura.
- Bondonny et al. (2024), 31 gatos con fracturas fisarias distales de fémur Salter-Harris I y II tratadas con un clavo intramedular y una aguja antirrotacional. Todas consolidaron en 6 a 8 semanas, 30 de 31 recuperaron la función completa y solo hubo una complicación.
- Rubinos y Meeson (2022), 36 fracturas fisarias traumáticas en 34 gatos, sin contar la fisis proximal del fémur. La distal del fémur fue la localización más frecuente (17), y algunos gatos eran adultos con cierre fisario retrasado. Tras la reparación se documentó el cierre de la fisis en 23 fracturas, prematuro en 15, sin repercusión aparente, y el resultado fue bueno en 28 fracturas.
Referencias
- Piermattei DL, Flo GL, DeCamp CE. Brinker, Piermattei and Flo's Handbook of Small Animal Orthopedics and Fracture Repair, 4th ed. Saunders (2006)
- Fossum TW. Small Animal Surgery, 5th ed. Elsevier (2018)
- Johnson AL, Houlton JEF, Vannini R. AO Principles of Fracture Management in the Dog and Cat. Thieme (2005)
- Könning T, Maarschalkerweerd RJ, Endenburg N, et al. A comparison between fixation methods of femoral diaphyseal fractures in cats - a retrospective study. J Small Anim Pract 54:248-252 (2013)
- Marturello DM, Perry KL, Déjardin LM. Clinical application of the small I-Loc interlocking nail in 30 feline fractures: A prospective study. Vet Surg 50:588-599 (2021)
- Mund GM, Bitterli T, Häußler TC, et al. Management of Feline Femoral, Tibial and Humeral Fractures Using a 3.5 mm Titanium Interlocking Nail. Vet Comp Orthop Traumatol 36:53-62 (2023)
- Bondonny L, Jacqmin M, Ferrand FX, et al. Use of a Modified Intramedullary Pinning Technique for Distal Femoral Physeal Salter-Harris Type I and II Fracture Management: A Retrospective Study of 31 Cats. Vet Comp Orthop Traumatol 37:107-114 (2024)
- Rubinos C, Meeson RL. Traumatic physeal fractures in cats: a review of 36 cases (2010-2020). J Feline Med Surg 24:98-106 (2022)