Cistitis idiopática felina
Inflamación estéril de la vejiga sin causa identificable, ligada al estrés y a una alteración de la respuesta neuroendocrina. Es la causa más frecuente de signos de vías urinarias bajas en gatos jóvenes y de mediana edad, y tiende a recidivar.
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Qué es
La cistitis idiopática felina (CIF) es un diagnóstico de exclusión: el gato presenta signos de enfermedad de las vías urinarias inferiores (la llamada FLUTD, feline lower urinary tract disease) sin urolitos, infección, neoplasia ni otra causa demostrable. Es la causa más frecuente de esos signos en gatos menores de unos 10 años; la infección urinaria bacteriana, en cambio, es poco frecuente en gatos jóvenes y más propia de gatos mayores con enfermedad renal crónica, diabetes o hipertiroidismo.
Hoy se considera un síndrome sistémico más que una enfermedad solo de la vejiga, con parecidos con la cistitis intersticial (síndrome de dolor vesical) humana. Los gatos afectados muestran una respuesta al estrés alterada, con activación del sistema nervioso simpático sin una respuesta adrenal proporcionada, un urotelio defectuoso con menos capa de glucosaminoglucanos y más permeabilidad, e inflamación neurógena: las fibras sensitivas de la vejiga liberan neuropéptidos que causan edema, hemorragia submucosa y dolor. A menudo coexisten otros problemas (digestivos, cutáneos, conductuales).
A quién afecta
Gatos de 2 a 10 años aproximadamente, de interior, con sobrepeso, poca actividad, que comen sobre todo pienso seco y beben poco, y que viven en entornos con estrés (conflictos con otros gatos, cambios en la casa, bandejas sucias o escasas). Machos y hembras se afectan por igual, pero en los machos la CIF puede complicarse con obstrucción uretral.
Anatomía implicada
- Vejiga urinaria: pared engrosada y mucosa con edema, hemorragias petequiales submucosas (glomerulaciones en la cistoscopia) y pérdida de la capa protectora de glucosaminoglucanos.
- Uretra: en el macho es larga y estrecha, sobre todo en la porción peneana; los tapones uretrales de matriz proteica y cristales, o el espasmo uretral, pueden obstruirla.
Signos clínicos
Polaquiuria (micciones frecuentes y escasas), estranguria, disuria, hematuria, micción fuera de la bandeja (periuria) y lamido de la zona genital. Los episodios suelen resolverse solos en unos días a una semana, pero recidivan con frecuencia, a menudo tras situaciones de estrés. Un macho que hace esfuerzos sin orinar puede estar obstruido y es una urgencia.
Diagnóstico
Es por exclusión de otras causas:
- Urianálisis completo (hematuria y proteinuria sin bacterias en muchos casos; la cristaluria de estruvita puede estar presente y no indica por sí sola enfermedad) y urocultivo por cistocentesis.
- Imagen: radiografías abdominales que incluyan toda la uretra y ecografía para descartar urolitos, tapones, pólipos o neoplasias; la pared vesical puede verse engrosada.
- En casos recurrentes, cistouretrografía con contraste o cistoscopia.
- Siempre hay que palpar la vejiga en un macho con estranguria para descartar obstrucción.
Tratamiento
En el episodio agudo, analgesia (opioides como la buprenorfina; los antiinflamatorios no esteroideos solo en gatos bien hidratados y con función renal normal) y reducción del estrés. Los antibióticos no están indicados sin infección demostrada. La prevención de las recidivas se basa en el enriquecimiento ambiental y el manejo multimodal (MEMO): suficientes bandejas limpias en lugares tranquilos, recursos separados en casas con varios gatos, rascadores, zonas elevadas, juego y rutinas predecibles; y en aumentar el consumo de agua, con dieta húmeda o fuentes. Se han usado dietas urinarias terapéuticas y feromonas faciales felinas sintéticas, con pruebas variables. En casos graves y refractarios se ha usado amitriptilina. El pronóstico es bueno para cada episodio, pero muchos gatos tienen recaídas.
Estudios clave
- Consenso de iCatCare (Taylor et al., 2025): es la guía de referencia actual para el diagnóstico y el tratamiento de la cistitis idiopática y del resto de enfermedades del tracto urinario inferior felino.
- Revisión sistemática del manejo de la cistitis idiopática recurrente (Macleod et al., 2025), con 22 estudios. Solo dos medidas tienen respaldo: el enriquecimiento ambiental multimodal (MEMO) y las dietas urinarias terapéuticas, sobre todo húmedas. No encontraron evidencia a favor de los antiinflamatorios no esteroideos, los glicosaminoglicanos, la prazosina, la amitriptilina a corto plazo ni la lidocaína intravesical. Advierten que los estudios primarios son pocos y de baja calidad.
- Kruger et al. (2015), ensayo aleatorizado y enmascarado con 31 gatos y una dieta terapéutica frente a una de control. Con la dieta terapéutica hubo menos episodios con varios signos clínicos (0,7 frente a 5,4 por cada 1000 días-gato). La proporción de gatos con alguna recidiva no difirió (4 de 11 frente a 9 de 14). Es un ensayo pequeño y financiado por la industria.
Referencias
- Buffington CAT. Idiopathic cystitis in domestic cats—beyond the lower urinary tract. J Vet Intern Med 25:784-796 (2011)
- Forrester SD, Towell TL. Feline idiopathic cystitis. Vet Clin North Am Small Anim Pract 45:783-806 (2015)
- Ettinger SJ, Feldman EC, Côté E. Textbook of Veterinary Internal Medicine, 8th ed. Elsevier (2017)
- Taylor S, Boysen S, Buffington T, et al. 2025 iCatCare consensus guidelines on the diagnosis and management of lower urinary tract diseases in cats. J Feline Med Surg 27(2):1098612X241309176 (2025)
- Macleod B, Laven LJ, Laven RA, et al. Understanding the current evidence base for the commonly recommended management strategies for recurrent feline idiopathic cystitis: a systematic review. N Z Vet J 73:233-245 (2025)
- Kruger JM, Lulich JP, MacLeay J, et al. Comparison of foods with differing nutritional profiles for long-term management of acute nonobstructive idiopathic cystitis in cats. JAVMA 247:508-517 (2015)