Colitis
Inflamación del intestino grueso. Causa diarrea de intestino grueso, con deposiciones frecuentes y escasas, moco, sangre fresca y tenesmo. Puede ser aguda y autolimitada o crónica, con muchas causas posibles.
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Qué es
La colitis es la inflamación de la mucosa del colon, que reduce su capacidad de absorber agua y almacenar las heces y aumenta la secreción de moco. Es una descripción clínica e histológica, no una enfermedad única:
- Colitis aguda: indiscreción alimentaria o cambio brusco de dieta, estrés, parásitos (Trichuris vulpis, Giardia), causas bacterianas (en algunos casos se sospecha de la enterotoxina de Clostridium perfringens) y fármacos. Suele ser autolimitada.
- Colitis crónica (más de unas tres semanas): enteropatía que responde a la dieta, enteropatía que responde a antibióticos, enteropatía que responde a inmunosupresores (enfermedad inflamatoria intestinal, por lo general linfoplasmocítica), diarrea de intestino grueso que responde a la fibra, parasitosis crónicas y, en el bóxer y el bulldog francés, la colitis granulomatosa (colitis ulcerativa histiocítica), asociada a Escherichia coli invasiva. Hay que descartar neoplasias (adenocarcinoma, linfoma) y pólipos colorrectales.
A quién afecta
Perros de cualquier edad. La colitis aguda es muy frecuente en perros jóvenes y tras cambios de dieta o estancias en residencias caninas. La colitis granulomatosa afecta a bóxers y bulldogs franceses jóvenes.
Anatomía implicada
- Intestino grueso: ciego, colon y recto. El colon absorbe agua y electrolitos y almacena las heces; su mucosa inflamada pierde capacidad de absorción, produce más moco y se vuelve irritable, de modo que el recto envía señales de urgencia aunque contenga pocas heces.
- En la colitis granulomatosa la mucosa está engrosada, irregular y ulcerada, con macrófagos cargados de material PAS positivo en la lámina propia.
Signos clínicos
Diarrea de intestino grueso: aumento de la frecuencia con poco volumen cada vez, urgencia, moco, sangre fresca (hematoquecia) y tenesmo. La pérdida de peso es rara (es más propia de la enfermedad de intestino delgado), aunque algunos perros con colitis también vomitan. Los casos crónicos pueden ser intermitentes.
Diagnóstico
- Coprológico (flotación, antígeno de Giardia) y desparasitación empírica, por ejemplo con fenbendazol.
- Tacto rectal: irregularidad de la mucosa, masas, dolor, y valoración de la próstata y los sacos anales.
- Analítica e imagen abdominal en los casos crónicos para descartar enfermedad sistémica y neoplasia; la ecografía valora el grosor de la pared y los linfonodos.
- Pruebas terapéuticas: dieta (proteína hidrolizada o novel, o fibra añadida) antes de pruebas más invasivas.
- Colonoscopia con biopsias: en casos crónicos que no responden; la histopatología caracteriza la inflamación y descarta neoplasias; cultivo e hibridación in situ fluorescente para la colitis granulomatosa.
Tratamiento
Colitis aguda: unos días de dieta muy digestible, fibra soluble (como el psyllium) y tratamiento de los parásitos; por lo general no se necesitan antibióticos. La colitis crónica se trata de forma escalonada: prueba dietética (proteína hidrolizada o novel, dieta rica en fibra), después probióticos e inmunosupresores (prednisolona, budesonida, ciclosporina) cuando la dieta fracasa y las biopsias apoyan una enfermedad inflamatoria intestinal. La colitis granulomatosa responde a antibióticos elegidos según el antibiograma, clásicamente la enrofloxacina. El pronóstico es bueno en las formas agudas y en las que responden a la dieta.
En el gato
En el gato la colitis aguda tiene causas parecidas a las del perro (cambios de dieta, estrés, Giardia, Cryptosporidium). Una causa propia del gato es Tritrichomonas blagburni (antes llamado T. foetus), un protozoo flagelado que causa diarrea crónica de intestino grueso, maloliente, a veces con sangre fresca y moco e incluso incontinencia fecal, en gatos jóvenes de criaderos y refugios, a menudo de raza. Se diagnostica con un frotis directo de heces frescas, cultivo específico o, con más sensibilidad, PCR; el tratamiento es el ronidazol, que puede causar efectos neurotóxicos y debe manejarse con cuidado, y en muchos gatos la diarrea remite sola en meses aunque la infección persista.
La enteropatía crónica felina afecta con frecuencia al intestino delgado y al grueso a la vez, y muchos gatos responden a una dieta de proteína hidrolizada o novel; la fibra soluble ayuda en la diarrea de intestino grueso. En el gato mayor hay que descartar neoplasias del colon (adenocarcinoma, linfoma, mastocitoma) y no confundir la diarrea por rebosamiento del estreñimiento grave o del megacolon con una colitis.
Estudios clave en el gato
Tritrichomonas
- Walden et al. (2013) describieron el parásito felino como una especie nueva, Tritrichomonas blagburni, a partir de experimentos de infección cruzada entre gatos y bovinos, de su distinta patogenicidad en cada hospedador y de diferencias genéticas con T. foetus bovino.
- Gookin et al. (2006), pruebas in vitro y tratamiento de 1 gato con infección natural y 10 con infección experimental. Tras ronidazol a 10 mg/kg la infección recidivó en los 5 gatos experimentales; con 30–50 mg/kg cada 12 horas durante 14 días, los 10 gatos siguieron negativos por PCR durante 21–30 semanas. Infección experimental en pocos gatos.
- Foster et al. (2004), seguimiento prospectivo de 26 gatos con diarrea por T. foetus. La diarrea se resolvió en 23 gatos a una mediana de 9 meses desde su inicio, pero 12 de los 22 gatos analizados de nuevo seguían infectados una mediana de 39 meses después de acabar la diarrea.
- Xenoulis et al. (2013), estudio retrospectivo de 104 gatos de compañía positivos por PCR. El 98 % tenía diarrea, con una mediana de duración de 135 días. De los 45 gatos que completaron el tratamiento con ronidazol, el 64 % respondió bien y el resto mejoró solo en parte, no mejoró o recayó poco después.
Dieta en la enteropatía crónica
- Guilford et al. (2001), 55 gatos con signos digestivos crónicos idiopáticos alimentados con una dieta de eliminación de proteína seleccionada. En el 29 % se confirmó sensibilidad alimentaria con la provocación y otro 20 % mejoró sin recaer al reintroducir la dieta anterior. En los gatos sensibles, la diarrea de intestino grueso fue más frecuente que la de intestino delgado.
- Kathrani et al. (2020), historias clínicas de atención primaria de 977 gatos a los que se prescribió una dieta hidrolizada por vómitos o diarrea crónicos. La respuesta fue mala en el 34 % de los que empezaron solo con la dieta y en el 61 % de los que recibieron además antibióticos o corticoides, y los mayores de 6 años tuvieron más probabilidad de responder mal. Son datos observacionales sin diagnóstico confirmado.
Referencias
- Washabau RJ, Day MJ. Canine and Feline Gastroenterology. Elsevier (2013)
- Nelson RW, Couto CG. Small Animal Internal Medicine, 6th ed. Elsevier (2019)
- Gookin JL, Hanrahan K, Levy MG. The conundrum of feline trichomonosis: the more we learn the 'trickier' it gets. J Feline Med Surg 19:261-274 (2017)
- Walden HS, Dykstra C, Dillon A, et al. A new species of Tritrichomonas (Sarcomastigophora: Trichomonida) from the domestic cat (Felis catus). Parasitol Res 112:2227-2235 (2013)
- Gookin JL, Copple CN, Papich MG, et al. Efficacy of ronidazole for treatment of feline Tritrichomonas foetus infection. J Vet Intern Med 20:536-543 (2006)
- Foster DM, Gookin JL, Poore MF, et al. Outcome of cats with diarrhea and Tritrichomonas foetus infection. J Am Vet Med Assoc 225:888-892 (2004)
- Xenoulis PG, Lopinski DJ, Read SA, et al. Intestinal Tritrichomonas foetus infection in cats: a retrospective study of 104 cases. J Feline Med Surg 15:1098-1103 (2013)
- Guilford WG, Jones BR, Markwell PJ, et al. Food sensitivity in cats with chronic idiopathic gastrointestinal problems. J Vet Intern Med 15:7-13 (2001)
- Kathrani A, Church DB, Brodbelt DC, et al. The use of hydrolysed diets for vomiting and/or diarrhoea in cats in primary veterinary practice. J Small Anim Pract 61:723-731 (2020)