Enteritis por parvovirus canino
Enteritis viral grave y muy contagiosa de los cachorros causada por el parvovirus canino tipo 2. El virus destruye las criptas intestinales y la médula ósea, y causa diarrea hemorrágica, vómitos, leucopenia y sepsis.
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Qué es
El parvovirus canino tipo 2 (CPV-2, con las variantes 2a, 2b y 2c) es un virus ADN pequeño y sin envoltura que solo se replica en células en división rápida. Tras la infección oronasal se replica en el tejido linfoide de la orofaringe, se disemina por viremia e infecta el epitelio de las criptas del intestino delgado, la médula ósea y los tejidos linfoides. La pérdida de las criptas impide la renovación de las vellosidades, que se colapsan: el resultado es malabsorción, pérdida de líquido y proteína y rotura de la barrera mucosa, de modo que bacterias intestinales y endotoxinas pasan a la sangre mientras los neutrófilos se agotan. El virus se elimina en gran cantidad por las heces y sobrevive meses en el ambiente, resistiendo muchos desinfectantes comunes.
A quién afecta
Sobre todo cachorros no vacunados o con vacunación incompleta entre las 6 semanas y los 6 meses de edad aproximadamente, cuando disminuyen los anticuerpos maternos. Se ha descrito un riesgo mayor en rottweiler, dóberman, pit bull terrier americano y pastor alemán. La infección neonatal o intrauterina, hoy rara, causaba miocarditis.
Anatomía implicada
- Intestino delgado: el yeyuno y el íleon son los más afectados, con paredes segmentariamente engrosadas y hemorrágicas y congestión serosa; en la histología, necrosis de las criptas y acortamiento y fusión de las vellosidades. Puede complicarse con una intususcepción.
- Médula ósea y tejido linfoide: destrucción de precursores y linfocitos, con leucopenia y depleción linfoide de las placas de Peyer, los linfonodos y el timo.
Signos clínicos
Decaimiento, anorexia y fiebre súbitos, seguidos de vómitos y diarrea profusos, a menudo hemorrágicos y fétidos. Deshidratación rápida, dolor abdominal, hipoglucemia y, en casos graves, choque séptico con colapso y muerte.
Diagnóstico
- ELISA de antígeno en heces (prueba rápida en consulta): rápida y específica; puede dar falsos negativos al inicio de la enfermedad o cuando la eliminación ya ha disminuido, y ser positiva de forma transitoria tras vacunar con vacuna viva modificada.
- PCR en heces: más sensible.
- Hemograma: la leucopenia (neutropenia y linfopenia) apoya el diagnóstico y tiene valor pronóstico.
- Bioquímica: hipoglucemia, hipoalbuminemia, hipopotasemia.
Tratamiento
No hay tratamiento antiviral específico; el tratamiento es de soporte e intensivo: fluidos intravenosos con potasio y glucosa, antieméticos (maropitant, ondansetrón), nutrición enteral temprana, analgesia y antibióticos parenterales de amplio espectro para cubrir la translocación bacteriana y la sepsis. En la hipoalbuminemia se administran coloides o plasma. Con tratamiento hospitalario la mayoría de los cachorros sobrevive; sin él, la mortalidad es alta. Los perros infectados deben aislarse y el ambiente desinfectarse con productos que inactiven el parvovirus, como hipoclorito de sodio diluido o peroximonosulfato de potasio. La vacunación (vacuna esencial) es la principal prevención, completando la serie del cachorro a las 16 semanas o más tarde.
Referencias
- Mylonakis ME, Kalli I, Rallis TS. Canine parvoviral enteritis: an update on the clinical diagnosis, treatment, and prevention. Vet Med (Auckl) 7:91-100 (2016)
- Sykes JE. Greene's Infectious Diseases of the Dog and Cat, 5th ed. Elsevier (2021)