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Hiperplasia prostática benigna

Aumento de tamaño de la próstata dependiente de andrógenos y asociado a la edad en perros machos enteros. Es el trastorno prostático más frecuente; cuando da signos, la glándula agrandada comprime el recto y causa tenesmo o hematuria.

Patología · DegenerativaPerro

Borrador sin revisión veterinaria. El contenido puede tener errores. Se publica para que la comunidad lo revise.

Qué es

La hiperplasia prostática benigna (HPB) es un aumento espontáneo del número (hiperplasia) y del tamaño (hipertrofia) de las células epiteliales prostáticas, impulsado por la dihidrotestosterona que la 5α-reductasa produce a partir de la testosterona dentro de la glándula. Empieza como una hiperplasia glandular y progresa a una forma quística, con pequeños quistes intraparenquimatosos. El agrandamiento es simétrico y la glándula no duele. La HPB predispone además a prostatitis y quistes prostáticos. No ocurre en perros castrados antes de la pubertad.

A quién afecta

Perros machos enteros. Los cambios empiezan desde la edad adulta temprana y están presentes en la mayoría de los machos enteros de mediana edad y mayores, pero muchos no tienen signos.

Anatomía implicada

  • Próstata (prostata): en el perro es la única glándula sexual accesoria; rodea la uretra proximal en el cuello de la vejiga, a la altura del borde craneal del pubis o justo craneal a él. Al agrandarse puede desplazarse cranealmente hacia el abdomen.
  • Recto: está dorsal a la próstata; el agrandamiento simétrico lo comprime desde abajo.
  • Uretra: la uretra prostática atraviesa la glándula; a diferencia del hombre, la obstrucción uretral por HPB es poco frecuente en el perro.

Signos clínicos

Con frecuencia ninguno. Cuando los hay: tenesmo y heces finas, en forma de cinta, por compresión del recto; secreción uretral serosanguinolenta o goteo de sangre por el prepucio independiente de la micción; hematuria y hemospermia. Los signos sistémicos (fiebre, dolor) sugieren prostatitis o absceso más que una HPB no complicada.

Diagnóstico

  • Palpación rectal: próstata agrandada de forma simétrica, lisa y no dolorosa.
  • Ecografía: agrandamiento difuso con ecogenicidad uniforme o algo aumentada y pequeños quistes; descarta absceso y neoplasia y permite tomar muestras guiadas.
  • Radiografías: prostatomegalia que desplaza la vejiga cranealmente y el colon dorsalmente; la mineralización sugiere en cambio neoplasia.
  • Citología y cultivo del eyaculado o lavado prostático: para buscar una infección concurrente.
  • Esterasa arginina específica de la próstata canina (CPSE): aumenta con el agrandamiento prostático y apoya el diagnóstico.

Tratamiento

Los perros sin signos no necesitan tratamiento. La castración es curativa: la próstata se reduce mucho en pocas semanas. Si el perro se va a usar como reproductor, el tratamiento médico con acetato de osaterona (antiandrógeno), finasterida (inhibidor de la 5α-reductasa) o un implante de deslorelina reduce el tamaño de la próstata y los signos; el efecto dura solo mientras dura el tratamiento. Si hay prostatitis o quistes, se tratan al mismo tiempo.

Referencias

  1. Johnston SD, Root Kustritz MV, Olson PNS. Canine and Feline Theriogenology. Saunders (2001)
  2. Fossum TW. Small Animal Surgery, 5th ed. Elsevier (2018)
Material de estudio. No reemplaza el diagnóstico ni la consulta veterinaria.Editar en GitHub