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Neumonía por aspiración

Inflamación e infección de los pulmones tras la inhalación de contenido gástrico u orofaríngeo. Complica la regurgitación, el vómito, los trastornos de la deglución y la anestesia, y afecta típicamente a los lóbulos pulmonares declives.

Patología · InflamatoriaPerroGato

Borrador sin revisión veterinaria. El contenido puede tener errores. Se publica para que la comunidad lo revise.

Qué es

La neumonía por aspiración se produce cuando material de la orofaringe, el esófago o el estómago entra en las vías aéreas inferiores. El contenido gástrico ácido causa una neumonitis química con daño del epitelio de las vías aéreas y de los alvéolos, edema y hemorragia; las bacterias que llegan con el material o después causan una bronconeumonía bacteriana secundaria. Las partículas grandes también pueden obstruir las vías aéreas. Los reflejos protectores (deglución, cierre de la laringe, tos) y el aclaramiento mucociliar normalmente lo impiden, por lo que casi siempre hay una causa de fondo.

A quién afecta

Perros con una condición predisponente: megaesófago y otras enfermedades esofágicas, vómitos persistentes, parálisis laríngea (y después de operarla), síndrome obstructivo de las vías respiratorias de los braquicéfalos, enfermedades neuromusculares (miastenia grave, polineuropatía), disminución de la conciencia (convulsiones, sedación, anestesia) y alimentación forzada o por sonda. Los cachorros con paladar hendido también están en riesgo.

Anatomía implicada

  • Pulmones: la gravedad determina la distribución; con el perro de pie o en decúbito esternal se afectan sobre todo el lóbulo medio derecho y los lóbulos craneales. El bronquio principal derecho es más ancho y sigue más la dirección de la tráquea.
  • Esófago y faringe: el origen habitual del material aspirado.

Signos clínicos

Taquipnea aguda o progresiva, disnea, tos húmeda, fiebre, decaimiento y anorexia, a menudo tras un episodio de vómito, regurgitación o anestesia. A la auscultación hay crepitaciones o disminución de los ruidos en los campos pulmonares ventrales. Los casos graves presentan hipoxemia y cianosis. Algunos perros con regurgitación crónica tienen episodios recurrentes más leves.

Diagnóstico

  • Radiografías de tórax (tres proyecciones): patrón intersticial a alveolar con broncogramas aéreos en los lóbulos cranioventrales, con más frecuencia el lóbulo medio derecho; los cambios radiográficos pueden ir por detrás de los signos clínicos.
  • Pulsioximetría o gasometría arterial: para valorar la oxigenación y guiar la oxigenoterapia.
  • Analítica: leucograma inflamatorio en muchos casos.
  • Lavado de la vía aérea (lavado traqueal o broncoalveolar) con cultivo y antibiograma: en casos graves, recurrentes o refractarios.
  • Búsqueda de la causa: imagen del esófago, exploración neurológica y laríngea.

Tratamiento

Oxígeno si hay hipoxemia, fluidos intravenosos para mantener la hidratación (lo que ayuda a eliminar las secreciones), nebulización y coupage, y antibióticos de amplio espectro, ajustados al cultivo cuando se dispone de él. Los casos leves pueden tratarse en casa. Hay que manejar la condición predisponente para evitar recidivas, por ejemplo con alimentación en posición vertical en el megaesófago o con antieméticos y protección de la vía aérea durante la anestesia.

En el gato

La neumonía por aspiración es menos frecuente en el gato que en el perro, en parte porque el megaesófago y la parálisis laríngea son raros en esta especie. Las causas más habituales son la anestesia y la sedación, los vómitos intensos, la alimentación forzada por la boca o una sonda de alimentación mal colocada, los trastornos de la deglución y la administración oral de aceite de parafina u otros laxantes oleosos para el estreñimiento o las bolas de pelo, que puede causar una neumonía lipídica. La tos es menos constante que en el perro; los signos más frecuentes son taquipnea, disnea, letargo, anorexia y fiebre. El diagnóstico y el tratamiento siguen los mismos principios que en el perro (radiografías de tórax, oxigenación, lavado de la vía aérea con cultivo en los casos graves, oxígeno, fluidos y antibióticos), teniendo en cuenta que el estrés de la manipulación puede descompensar a un gato disneico.

Referencias

  1. Ettinger SJ, Feldman EC, Côté E. Textbook of Veterinary Internal Medicine, 8th ed. Elsevier (2017)
  2. Nelson RW, Couto CG. Small Animal Internal Medicine, 6th ed. Elsevier (2019)
Material de estudio. No reemplaza el diagnóstico ni la consulta veterinaria.Editar en GitHub